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El hurto de vehículos en Bogotá registra una disminución en las cifras oficiales, pero el fenómeno está lejos de considerarse controlado. Con corte al 20 de abril de 2026, la Policía Metropolitana contabiliza 693 casos, lo que representa una reducción del 25 % frente a los 927 robos reportados en el mismo periodo de 2025. Pese a la aparente mejoría, la percepción de inseguridad se mantiene elevada, alimentada por denuncias constantes en redes sociales que describen un delito cada vez más agresivo, técnico y organizado. En promedio, las autoridades logran recuperar tres vehículos robados por día como resultado de los operativos desplegados en distintos puntos de la capital.
Las localidades más afectadas por esta modalidad delictiva son Kennedy y Engativá, que concentran el mayor número de denuncias, mientras que La Candelaria y Santa Fe presentan los niveles más bajos de incidencia. El alcalde Carlos Fernando Galán ha intensificado los operativos de inspección, vigilancia y control en zonas priorizadas, con una estrategia orientada no solo a reducir el hurto de automotores, sino también a golpear las rentas criminales derivadas de esta actividad ilegal.
No obstante, el mandatario ha advertido en repetidas ocasiones sobre un obstáculo estructural que limita el impacto de las acciones policiales: la reincidencia amparada por la debilidad del sistema judicial. “La problemática lleva a que siete de cada 10 capturados por hurto de vehículos y/o receptación queden libres”, señaló Galán, quien respaldó su afirmación con cifras concretas: de las 390 personas capturadas en lo que va del año, 273 recuperaron su libertad.
En cuanto a las modalidades empleadas por los delincuentes, el halado continúa siendo la técnica predominante. Este método, que consiste en llevarse el automotor aprovechando descuidos del propietario o fallas en los sistemas de seguridad, representa el 63 % de los vehículos hurtados y el 75 % de las motocicletas robadas en la capital. Sin embargo, las autoridades han identificado un mecanismo aún más preocupante: el desmantelamiento exprés, una práctica que permite a las bandas desguazar completamente un automóvil en cuestión de horas para comercializar sus piezas en el mercado ilegal, reduciendo drásticamente las posibilidades de recuperación.
Detrás de cada hurto opera una estructura criminal compleja y bien organizada. Investigaciones del Concejo de Bogotá han documentado que el delito responde a una cadena que inicia con la selección del vehículo, continúa con el robo mediante diversas técnicas y culmina en el desmantelamiento técnico, la falsificación de documentos y la comercialización ilegal de autopartes. Según el concejal Marco Acosta, el mercado ilegal de autopartes mueve alrededor de 4.500 millones de pesos en la ciudad, lo que convierte esta actividad en un negocio altamente rentable para las organizaciones criminales.
Entre los modelos más apetecidos por los delincuentes figuran la Mazda CX-5 y CX-30, la Toyota Fortuner y TXL, así como la Ford Explorer y la Kia Sportage LX, vehículos con alta demanda en el mercado negro por el valor de sus piezas. Sin embargo, el fenómeno no se limita a automotores de gama alta. Modelos como el Kia Picanto, el Chevrolet Spark y varios vehículos de Renault también están en la mira, debido a la facilidad para comercializar sus repuestos. La elección de estos modelos responde a un cálculo preciso de rentabilidad por parte de las redes criminales.
Un caso reciente reflejó la gravedad de la situación. El pasado 6 de abril, delincuentes robaron una camioneta Nissan X-Trail en la que se encontraba una menor de siete años, hecho que desató un operativo inmediato de las autoridades. Aunque el vehículo fue abandonado por los responsables, el caso evidenció la vulnerabilidad de los conductores frente a un delito que no discrimina circunstancias ni lugares.
Localidades como Ciudad Bolívar, Bosa, Suba, Fontibón y Puente Aranda también registran altos índices de hurto, en un contexto donde, si bien algunos delitos han mostrado reducciones, los crímenes de alto impacto continúan afectando la tranquilidad de los habitantes de Bogotá.Juan Joya




