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31 marzo, 2026¿El “centro” es hoy una convicción política o una estrategia electoral?
La conversación comenzó con una idea que marcó el tono de toda la entrevista: el centro político, más que debilitado, está en disputa. En exclusiva con Colmundo Radio, Claudia López sostuvo que el momento electoral ha empujado a distintos sectores a reacomodarse, aunque no necesariamente por convicción. “Nunca había estado más de moda el centro… todo el mundo quiere posar de centro”, dijo, dejando entrever que, a su juicio, hay más cálculo que transformación real. Y fue más allá: “No le creo a la pose de centro del uribismo… creo que es puro marketing, pura moda, pura farsa”.
Desde ahí, el diálogo se movió hacia uno de los puntos más sensibles del debate nacional: la seguridad. López no matizó su postura frente a la política de “paz total” del Gobierno. “No ha desmovilizado ni un criminal, ni un grupo armado, ni un fusil… esa es la realidad”, afirmó. Su diagnóstico es que la estrategia no solo se quedó corta, sino que generó efectos contrarios a los esperados. “Lo que ha hecho es que recluten más niños, más jóvenes, que aumente la extorsión, que pongan más bombas… ha crecido el pie de fuerza criminal”, agregó. La conclusión fue directa: “Ha sido un total fracaso, y por eso hay que acabarla”.
Para López, el problema es de enfoque. Insistió en que Colombia ya no está frente a un conflicto armado con motivaciones políticas, sino ante redes criminales que operan con lógica de negocio. “Esa historia se acabó… hoy lo que tenemos es crimen organizado mafioso, transnacional”, explicó. Desde esa lectura, descarta mantener mesas de negociación: “Al crimen organizado no se le combate con negociaciones de paz ni con gabelas políticas… se le combate con fiscalías antimafia, con fuerza pública fortalecida y con cárceles estrictas”. En su propuesta, esas cárceles deberían ser diferenciadas para evitar que estructuras más grandes sigan operando desde adentro.
El tono crítico también se extendió al funcionamiento del Estado. López describió un sistema que, en su experiencia, obliga a alcaldes y gobernadores a depender del nivel central para sacar adelante cualquier proyecto. “Todos los alcaldes de Colombia somos alcaldes de medio tiempo… nos toca vivir en Bogotá rogando citas, pidiendo avales, buscando recursos”, afirmó. Según dijo, ese modelo no solo es ineficiente, sino que abre la puerta a prácticas irregulares: “Ese centralismo, además de injusto, promueve la corrupción”.
En esa línea, planteó una propuesta de fondo: trasladar la planeación a las regiones y reducir la intermediación política en la asignación de recursos. “Hay que quitarle a los políticos la decisión de en qué se invierte la plata… que la gente decida, que vote los proyectos”, explicó. La idea, según detalló, es que los ciudadanos participen directamente en la priorización de inversiones, con acompañamiento técnico en territorio y sin la necesidad de pasar por múltiples filtros políticos en Bogotá.
La corrupción, de hecho, fue otro de los ejes donde más insistió. Al referirse al manejo de recursos para la atención de emergencias, fue tajante: “La unidad de gestión del riesgo se necesita, pero sin corrupción… usarla para robarse la plata y comprar votos es miserable”. Pero no se quedó solo en la crítica. También trasladó parte de la responsabilidad al electorado: “La justicia tiene que meter a la cárcel a los corruptos, pero los ciudadanos también tienen que hacer su parte… si los siguen eligiendo, los van a seguir robando”.
En materia de seguridad cotidiana, su diagnóstico volvió a apuntar a fallas estructurales. “La ley en Colombia es una ley de impunidad… no puede ser que un hurto quede sin pena de cárcel”, dijo, al explicar por qué considera necesaria una reforma judicial. A esto sumó su propuesta de crear policías locales en las grandes ciudades, como complemento a la Policía Nacional, para atender delitos que afectan directamente la vida diaria de los ciudadanos.
En medio de sus propuestas en salud, Claudia López puso el foco en un problema cotidiano para muchos usuarios: las dificultades para reclamar medicamentos. La candidata planteó un cambio en el modelo de entrega, buscando acercarlo a los barrios y evitar largos desplazamientos y esperas. “Vamos a recuperar el sistema de salud… para que le entreguen sus medicamentos en la droguería de su barrio en vez de ponerlo a hacer filas y filas para recoger un medicamento lejos de su casa”, afirmó, al señalar que el objetivo es facilitar el acceso y hacer más eficiente la atención para los pacientes.
La conversación con nosotros mostró una propuesta ambiciosa, pero también exigente en términos de ejecución. López propone desmontar la “paz total”, endurecer la lucha contra el crimen organizado y, al mismo tiempo, descentralizar el Estado. Son reformas profundas que requieren mayorías políticas, recursos y una coordinación entre todas las instituciones que hay que decirlo, hoy no es evidente. Su discurso marca distancia de todos los sectores, pero esa misma distancia puede llegar a jugarle en contra a la hora de gobernar. Más allá del tono firme, el reto de su proyecto no está en el diagnóstico, sino en demostrar que esas transformaciones son viables en un país donde cambiar las reglas suele ser más difícil que anunciarlas.
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Juan Joya




