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Una nueva incursión armada volvió a estremecer al corregimiento de Campo Dos, en zona rural de Tibú, Catatumbo, donde hombres de las disidencias del frente 33 realizaron patrullajes y operativos ilegales casa por casa en busca de presuntos integrantes del ELN. El hecho, registrado en las últimas horas, obligó a varios habitantes a salir de sus viviendas mientras los hombres armados inspeccionaban los inmuebles, imponían órdenes y restringían la movilidad en el caserío.
De acuerdo con testimonios de la comunidad, los integrantes de este grupo ilegal recorrieron las calles del corregimiento interrogando a los pobladores y exigiendo información sobre posibles vínculos con la guerrilla rival. La situación generó temor generalizado entre los residentes, quienes denunciaron que las acciones se realizaron bajo presión y con intimidaciones directas, en medio de un ambiente de control armado sobre la población civil.
Videos difundidos por los propios habitantes evidencian la presencia de los disidentes movilizándose abiertamente por la zona, dando instrucciones y señalando viviendas, lo que confirma la capacidad de estos grupos para ejercer control territorial en áreas rurales del Catatumbo. Este tipo de prácticas, como retenes ilegales y requisas, han sido documentadas en la región como parte de la disputa entre estructuras armadas ilegales.
Tras las denuncias, el Ejército Nacional y la Policía desplegaron un operativo conjunto en Campo Dos con el objetivo de recuperar el control y garantizar la seguridad de la población. La intervención incluyó tropas de la Fuerza de Tarea Vulcano, apoyo de la Fuerza Aérea y presencia institucional en el territorio. Las autoridades confirmaron que las disidencias del frente 33 mantienen actividad en la zona y continúan rastreando a presuntos miembros del ELN, en medio de la confrontación que persiste en esta región fronteriza.
Sin embargo, líderes comunitarios manifestaron preocupación por la continuidad de la presencia del Estado. Advirtieron que este tipo de despliegues ya se han realizado en ocasiones anteriores sin resultados sostenidos. “Pueda ser que el despliegue no sea solo para el momento. Ya lo hemos visto: llegan y luego se retiran”, señaló un representante local, al insistir en la necesidad de medidas permanentes que eviten nuevas incursiones armadas.
Este nuevo episodio se suma a la crisis estructural que enfrenta el Catatumbo, una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado en Colombia. La disputa entre el ELN y el frente 33 de las disidencias de las FARC por el control territorial, las rutas del narcotráfico y otras economías ilegales ha dejado decenas de miles de desplazados y un escenario de violencia persistente. Solo en 2025, los enfrentamientos provocaron más de 90.000 personas desplazadas en la región.
Juan Joya




