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20 marzo, 2026Un nuevo debate político se abre en Bogotá tras la propuesta de enajenar un porcentaje de las acciones del Grupo Energía Bogotá (GEB), una de las empresas más estratégicas del Distrito. Mientras sectores del Concejo advierten sobre un posible debilitamiento del patrimonio público, otros señalan que la medida hace parte de una ruta de privatización impulsada por la administración distrital.
Durante un debate de control político, el concejal José Cuesta Novoa lanzó fuertes críticas a la eventual venta de acciones del GEB, calificándola como un “vaciamiento histórico del patrimonio público”.
El cabildante sostuvo que este tipo de decisiones responden a un patrón en el que episodios de corrupción han servido como argumento para justificar procesos de privatización de empresas estratégicas. En su intervención, recordó antecedentes históricos del sector energético en la ciudad, señalando que estos han derivado en una progresiva reducción del control estatal.
Cuesta también advirtió que una nueva enajenación profundizaría la pérdida de participación del Distrito en una empresa que hoy resulta altamente rentable. Según cifras expuestas en el debate, el GEB registra utilidades cercanas a 3,3 billones de pesos y dividendos superiores a 2,2 billones.
Además, cuestionó el uso de recursos públicos para estructurar procesos de venta accionaria que alcanzarían los 41 mil millones de pesos y puso en duda la denominada “democratización” de acciones, al considerar que los principales beneficiarios suelen ser grandes grupos financieros.
Como alternativa, propuso que el Distrito utilice las utilidades de la empresa como respaldo para acceder a financiación internacional, evitando así la venta de participación accionaria.
En paralelo, desde otras voces del Concejo, como la cabildante Ana Bernal, se ha advertido que la iniciativa no es un hecho aislado, sino parte de una política más amplia. En la Comisión de Hacienda, se señaló que la administración del alcalde Carlos Fernando Galán estaría dando continuidad a una “ruta de privatización” del Grupo Energía Bogotá.
Estas críticas apuntan a que la eventual venta, que podría alcanzar alrededor del 9,4 % de las acciones, reduciría aún más la participación del Distrito en la compañía, reavivando un debate histórico sobre el papel de lo público en sectores estratégicos.
El Grupo Energía Bogotá es una de las principales compañías del sector energético en Colombia y América Latina, con participación en transmisión de electricidad y transporte de gas. Su mayor accionista es el Distrito Capital, lo que lo convierte en un activo central para las finanzas de la ciudad y la ejecución de proyectos de desarrollo.
La discusión no es menor: la empresa ha sido históricamente un pilar del crecimiento urbano y económico de Bogotá, y su control ha estado ligado a decisiones de política pública sobre servicios esenciales. Ante este panorama, concejales han insistido en que cualquier decisión sobre el futuro del GEB debe ser ampliamente discutida y contar con participación ciudadana. Argumentan que, al ser el Distrito el principal accionista, los verdaderos propietarios de la empresa son los bogotanos.
El debate continúa abierto en el Concejo de Bogotá, donde se enfrentan dos visiones: una que defiende la necesidad de liquidez y reorganización de activos, y otra que advierte sobre los riesgos de perder control sobre una de las empresas más rentables y estratégicas de la capital.
Paola Martínez Burgos




