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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocó para este sábado 7 de marzo una cumbre con mandatarios de América Latina y el Caribe que se realizará en la ciudad de Miami, en el estado de Florida. El anuncio fue confirmado por la Casa Blanca durante una rueda de prensa encabezada por su portavoz, Karoline Leavitt, quien explicó que el encuentro busca reunir a varios gobiernos de la región para discutir una agenda política y estratégica enfocada en seguridad, cooperación y desarrollo económico.
De acuerdo con la información oficial divulgada por la administración estadounidense, a la reunión fueron convocados representantes de doce países de América Latina y el Caribe: Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago. La lista coincide con la que comenzó a circular previamente en redes sociales y que fue confirmada posteriormente en la comparecencia oficial en la sala de prensa de la Casa Blanca.
Según explicó la portavoz presidencial, la iniciativa busca avanzar en una agenda regional basada en tres ejes: “libertad, seguridad y prosperidad”. En ese marco, la reunión pretende fortalecer la coordinación entre Estados Unidos y varios gobiernos latinoamericanos frente a desafíos que afectan al continente, entre ellos el crimen organizado transnacional, los flujos migratorios y la estabilidad política y económica de la región.
Un encuentro que se organiza cuando Washington intenta consolidar alianzas con gobiernos latinoamericanos en temas de seguridad y cooperación regional. Dentro de los asuntos que se prevé abordar están el fortalecimiento de las estrategias para enfrentar redes criminales que operan a nivel transnacional, la coordinación en políticas migratorias y el intercambio de información entre gobiernos para enfrentar amenazas comunes que afectan la seguridad hemisférica.
Paralelo a esto, la invitación de Trump también se interpreta como un movimiento diplomático en medio de la creciente competencia geopolítica en el continente. En distintos países de América Latina se han intensificado los debates sobre infraestructura estratégica, inversiones extranjeras y la presencia de potencias globales en sectores clave de la economía, lo que ha llevado a Estados Unidos a reforzar su diálogo político con gobiernos de la región.
Uno de los casos que ha generado mayor atención es el de Chile, desde donde se ha informado que el presidente electo José Antonio Kast tiene previsto asistir al encuentro en Miami pocos días antes de asumir formalmente el cargo. Su eventual participación se conoce en medio de los debates internos en ese país sobre proyectos estratégicos y relaciones internacionales, especialmente en áreas como infraestructura y cooperación económica.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha divulgado el programa detallado de la cumbre ni el formato específico de las reuniones, que podrían desarrollarse a través de sesiones plenarias, encuentros bilaterales o espacios de coordinación entre las delegaciones. En las próximas horas se espera que los gobiernos invitados confirmen el nivel de representación que enviarán a la cita, así como la temática que buscarán plantear durante el encuentro. Ya con esto se podrá establecer si la reunión derivará en anuncios concretos de cooperación o en compromisos conjuntos en materia de seguridad, migración y coordinación regional.
Juan Joya




