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28 enero, 2026La amigdalitis es una de las afecciones más frecuentes en consultas médicas, especialmente durante temporadas de cambios climáticos y aumento de infecciones respiratorias. Esta condición se produce por la inflamación de las amígdalas, dos tejidos ubicados en la parte posterior de la garganta que cumplen una función defensiva frente a virus y bacterias. Sin embargo, cuando estas barreras naturales se infectan, pueden convertirse en el foco principal del malestar, generando dolor, fiebre y dificultad para tragar.
De acuerdo con información de entidades médicas y especialistas en salud, la amigdalitis puede tener origen viral o bacteriano, siendo esta diferencia clave para determinar el tratamiento. En la mayoría de los casos, la infección es causada por virus similares a los del resfriado común, pero cuando es bacteriana, principalmente por estreptococo (bacteria que comúnmente se encuentra en los intestinos o el tracto genital inferior), requiere manejo con antibióticos bajo prescripción médica; así que, un diagnóstico oportuno evita complicaciones y tratamientos innecesarios.
El problema no solo afecta a niños y adolescentes, aunque estos grupos suelen ser los más vulnerables. En adultos, la amigdalitis también puede presentarse con síntomas intensos que interfieren con la alimentación, el descanso y las actividades diarias. Cuando los episodios se repiten varias veces al año, los médicos advierten que podría tratarse de una amigdalitis recurrente, lo que obliga a una evaluación más profunda.
Especialistas coinciden en que uno de los errores más comunes es la automedicación, especialmente el uso de antibióticos sin confirmación de una infección bacteriana. Esta práctica no sólo resulta ineficaz en casos virales, sino que también contribuye a la resistencia bacteriana. Por ello, recomiendan acudir al médico si el dolor de garganta persiste más de dos días o si se presentan síntomas intensos.

Síntomas más frecuentes de la amigdalitis:
· Entre las señales de alerta más comunes se encuentran:
· Dolor fuerte de garganta
· Amígdalas inflamadas y enrojecidas
· Presencia de puntos o placas blancas o amarillas
· Fiebre
· Dificultad o dolor al tragar
· Inflamación de ganglios en el cuello
· Mal aliento persistente
· Voz ronca o cambios en el tono de la voz
Estos síntomas pueden aparecer de forma repentina y variar en intensidad según la causa de la infección y el estado general del paciente.
El diagnóstico de la amigdalitis se realiza principalmente mediante examen físico y, en algunos casos, pruebas rápidas o cultivos de garganta para identificar bacterias específicas. Los expertos advierten que se debe buscar atención médica inmediata si hay dificultad para respirar, incapacidad para tragar líquidos, fiebre muy alta o babeo constante, especialmente en niños pequeños. Estas señales pueden indicar una complicación que requiere intervención urgente.
Mientras se recibe atención médica o durante el proceso de recuperación, expertos en salud sugieren las siguientes medidas:
· Mantener reposo y evitar esfuerzos físicos.
· Beber abundantes líquidos para prevenir la deshidratación.
· Consumir alimentos blandos o tibios.
· Realizar gárgaras con agua tibia y sal.
· Usar analgésicos de venta libre, según indicación médica.
· Evitar el humo del tabaco y ambientes contaminados.
· No automedicarse con antibióticos.
Finalmente, los especialistas destacan que la prevención sigue siendo fundamental. El lavado frecuente de manos, evitar el contacto cercano con personas enfermas y reforzar hábitos de higiene personal pueden disminuir el riesgo de contagio. En casos severos o recurrentes, la evaluación médica determinará si se requiere un tratamiento más avanzado, incluida la cirugía. La recomendación principal es no ignorar los síntomas y consultar a tiempo para evitar complicaciones.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




