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26 enero, 2026La política de seguridad interna de Estados Unidos volvió a quedar bajo fuerte escrutinio tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años, durante un operativo de la Patrulla Fronteriza (CBP) en Minnesota, en una acción conjunta con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El caso desató una oleada de cuestionamientos políticos, sociales y empresariales, y abrió un nuevo frente de tensión entre demócratas y republicanos en el Congreso.
El hecho ocurrió el domingo 25 de enero, cuando Pretti perdió la vida tras recibir impactos de bala disparados por agentes federales, según confirmaron autoridades locales. La situación provocó una reacción inmediata del Partido Demócrata, que anunció su intención de bloquear esta semana la ley de financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), entidad que supervisa a ICE.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificó lo sucedido como un homicidio cometido a plena luz del día y aseguró que su bancada impulsará acciones legislativas para frenar los excesos de las agencias federales en distintos estados del país. En consecuencia, anunció que los demócratas votarán en contra de cualquier iniciativa presupuestal del Gobierno de Donald Trump que incluya recursos para el DHS.
Esta decisión se produce en un momento crítico para la estrategia migratoria de la Casa Blanca, liderada por ICE y CBP. Aunque seis de los 12 proyectos de ley de gasto para el año fiscal 2026 ya fueron firmados, otros seis siguen en discusión en el Senado, entre ellos el correspondiente al Departamento de Seguridad Nacional, cuya financiación se agotaría si no hay aprobación antes del viernes 30 de enero.
Para evitar un cierre parcial del Gobierno, el Partido Republicano necesita sumar votos demócratas en la cámara alta. Sin embargo, Schumer sostuvo que los intentos de introducir reformas de control fueron rechazados por los republicanos, lo que, a su juicio, deja un proyecto incapaz de contener los abusos atribuidos a ICE.
A esta postura se sumó la senadora Patty Murray, integrante del Comité de Asignaciones del Senado, quien retiró su respaldo al texto tras la muerte de Pretti. La legisladora afirmó que los agentes federales no pueden matar ciudadanos sin enfrentar consecuencias, y pidió separar la financiación del DHS del paquete presupuestal general para permitir modificaciones sustanciales.
Según fuentes en Washington citadas por la agencia AP, los demócratas presionan para que el proyecto incluya la obligación de contar con órdenes judiciales para arrestos migratorios, además de mayor formación para los agentes y la identificación visible durante los operativos públicos.
El senador Chris Murphy, también demócrata y miembro del subcomité de financiación de seguridad nacional, advirtió que el Congreso no puede respaldar a un departamento acusado de matar ciudadanos estadounidenses y vulnerar derechos fundamentales, al tiempo que alertó sobre el impacto psicológico de estos operativos en comunidades enteras.
Las críticas trascendieron el Capitolio. El expresidente Barack Obama señaló que la muerte de Pretti debe servir como una alerta nacional sobre el deterioro de los valores democráticos, mientras que Bill Clinton calificó el hecho como inaceptable, sumándose a las voces que piden una revisión profunda de los procedimientos de ICE.
Dudas también en el Partido Republicano
Aunque el Gobierno mantiene su defensa de las agencias federales, algunos legisladores republicanos comenzaron a exigir explicaciones. El presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara, Andrew Garbarino, solicitó testimonios formales de los directores de ICE y CBP, reiterando que su prioridad es garantizar la seguridad de los estadounidenses.
El senador Bill Cassidy afirmó que la credibilidad del DHS y de ICE está en juego, y pidió una investigación federal y estatal exhaustiva, postura respaldada por la senadora Lisa Murkowski, quien advirtió que los agentes migratorios no tienen carta blanca para actuar sin límites.
La Casa Blanca endurece su discurso
En contraste, sectores conservadores del Partido Republicano, como el senador Lindsey Graham, defendieron el actuar de los agentes federales y exigieron agilizar la aprobación de la financiación para evitar interrupciones en las operaciones migratorias.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y otros funcionarios de la Casa Blanca respaldaron la actuación de ICE en Minnesota. El presidente Donald Trump sostuvo inicialmente que Pretti habría amenazado a los agentes con un arma, y reiteró su decisión de mantener la ofensiva migratoria en estados gobernados por demócratas.
Trump también exigió al alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y al gobernador de Minnesota, Tim Walz, cooperar con su administración y entregar a extranjeros indocumentados detenidos en cárceles estatales para su deportación inmediata.
No obstante, en declaraciones al Wall Street Journal, el mandatario moderó su discurso y aseguró que su gobierno está revisando todos los elementos del caso y tomará una decisión sobre los hechos que rodearon la muerte de Alex Pretti.
Finalmente, tanto Trump como Graham insistieron en la necesidad de regular con mayor claridad a las llamadas ciudades santuario, aunque el presidente anticipó un eventual repliegue de las operaciones federales en Minnesota, al considerar que las autoridades locales han cumplido su labor. Por su parte, la fiscal general Pam Bondi solicitó a las autoridades estatales hacer públicas las listas de votantes, argumentando que se busca restablecer el orden en la región.
Humberto ‘Toto’ Torres
Con información de Internet




