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22 enero, 2026Recordemos el caso de Valeria Afanador, una niña de 10 años con síndrome de Down, que desapareció de su colegio el pasado 12 de agosto de 2025 y que, tras varios días de intensa búsqueda, fue hallada sin vida. Ahora, el abogado de la familia, Julián Quintana, radicó ante la Fiscalía General de la Nación una solicitud para que se dé inicio a una audiencia de imputación en contra de la rectora y dos profesores de la institución educativa.
De acuerdo con el jurista, tras verificar todos los elementos probatorios que reposan en el ente acusador, a través de un memorial le solicitaron a la Fiscalía que se imputen cargos por homicidio agravado en modalidad dolosa a la rectora del colegio Gimnasio Campestre Los Laureles —ubicado en Cajicá, Cundinamarca— y a dos maestros que debieron estar a cargo del cuidado de la niña. “Esperamos que más temprano que tarde la Fiscalía radique audiencia de imputación en contra de estas personas”, sostuvo Quintana en un video publicado en redes sociales.
El abogado afirmó que el día de la desaparición Valeria se encontraba dentro de las instalaciones del colegio, un espacio cerrado bajo responsabilidad directa de la institución. Según explicó, esta condición implica un deber reforzado de vigilancia por parte de los docentes que estaban en servicio. Por lo tanto, para la defensa de la familia, no se trató de una desaparición en un lugar público, sino de una falla grave en el deber de protección que debía garantizar el establecimiento educativo.
Dentro del proceso investigativo, la Fiscalía analizó grabaciones de cámaras de seguridad en las que se observa a la menor jugando con un balón y acercándose en repetidas ocasiones a la cerca que colinda con el río. Las imágenes evidencian que Valeria cruzó la barrera varias veces y no regresó, por lo que los profesores encargados de su supervisión fueron llamados a rendir declaración para esclarecer las circunstancias de lo ocurrido.
En las versiones entregadas, la directora del curso explicó que intentó que la menor tomara las onces, pero esta se dirigió al área deportiva para buscar un balón, conducta que describió como frecuente. La docente señaló que, durante su labor de vigilancia, hacia las 10:25 de la mañana, no advirtió la ausencia de Valeria, y solo tuvo conocimiento de la situación después del descanso escolar.
La investigación también reveló que el profesor de educación física fue quien le entregó el balón y habría sido el último docente en interactuar con la niña. Además, se conocieron mensajes entre profesores en los que alertaban sobre la desaparición de Valeria. La búsqueda interna se activó cerca del mediodía y, minutos después, se informó a la madre. Bomberos de Cundinamarca iniciaron el rastreo en el río Frío, donde días más tarde fue hallado el cuerpo de la menor.
• Profesora 1: “Buen día. ¿Alguien ha visto a Valeria Afanador? Los niños están corriendo buscándola y dicen que no aparece por ningún lado”.
• Profesora 2: “Normalmente se va al salón donde Mr. Diego tiene los materiales”.
• Profesora 3: “No aparece”.
• Profesora 4: “Ella no llegó a clase de sound art… ¿Estará cerca del salón de música?”.
• Profesora 5: “En los edificios no está y en preescolar tampoco”.
Finalmente, la familia solicitó a la Fiscalía avanzar con prontitud en la imputación de cargos contra la rectora Sonia Ochoa Ochoa y los docentes Emely Viviana Fuentes Hernández y Diego Orlando Pinzón Perilla. El abogado Quintana reiteró que estas personas habrían actuado como garantes y omitido medidas frente a un riesgo evidente, lo que, según afirmó, hace que la imputación sea jurídicamente procedente y sustentada en las pruebas recaudadas.

Dayineth Isabel Molina Velásquez




