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El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, rechazó públicamente la decisión de la Alcaldía de Bogotá de aplicar pico y placa dos sábados al mes a los vehículos particulares no matriculados en la capital, así como de aumentar el valor del permiso solidario para este grupo del 20 % al 50 %. La medida, que entrará en vigencia en enero de 2026, fue anunciada por el alcalde Carlos Fernando Galán como parte de una estrategia para reducir la congestión vehicular y fortalecer el recaudo tributario. El anuncio desató una fuerte controversia entre Bogotá y Cundinamarca.
Desde la Gobernación de Cundinamarca, la posición ha sido crítica y enfática. Rey calificó la decisión como “discriminatoria” y aseguró que afecta directamente a miles de ciudadanos del departamento que se movilizan diariamente hacia Bogotá por razones laborales, educativas, médicas y familiares. “No se puede castigar a quienes no tienen otra opción de transporte”, advirtió el mandatario, señalando el impacto social de la medida.
El gobernador también cuestionó la falta de articulación entre administraciones territoriales. Según Rey, la medida fue tomada de manera unilateral por el Distrito, sin consulta previa con la Gobernación ni con los municipios del departamento. El mandatario aseguró que la decisión desconoce la integración diaria entre Bogotá y Cundinamarca, donde más de un millón de personas cruzan la frontera administrativa.
Además, Rey advirtió que la decisión podría generar efectos adversos en la economía regional, especialmente en sectores como el comercio, el transporte y los servicios. “La movilidad entre Bogotá y Cundinamarca no puede ser tratada como un asunto local, sino como una política metropolitana que requiere concertación y visión compartida”, expresó. El gobernador insistió en revisar el alcance de la medida antes de que afecte la estabilidad económica del departamento.
La medida anunciada por el Distrito se basa en un diagnóstico técnico que indica que cerca del 40 % de los vehículos que circulan en Bogotá están registrados en otras ciudades. Según el alcalde Galán, esta situación representa una carga para la infraestructura vial y una pérdida en el recaudo de impuestos que deberían contribuir al mantenimiento de las vías y al financiamiento de proyectos de movilidad. “Quienes usan las vías de Bogotá deben aportar al sostenimiento de la ciudad”, sostuvo el alcalde.
La Secretaría Distrital de Movilidad será la encargada de definir los horarios de restricción, publicar el calendario de rotación y coordinar los operativos de control y vigilancia. La medida no aplicará a motocicletas, transporte público ni vehículos de servicio especial, y se enfocará exclusivamente en automotores particulares con placas de otras regiones. El incremento del permiso solidario busca incentivar la matriculación en Bogotá mediante restricciones y ajustes económicos.
Mientras el Distrito avanza en la implementación de las nuevas disposiciones, la Gobernación de Cundinamarca ha solicitado establecer mesas técnicas de trabajo para evaluar alternativas que no afecten a los ciudadanos del departamento. La controversia evidencia las tensiones entre Bogotá y Cundinamarca en temas de movilidad, tributación y planificación territorial.
Juan Joya




