
Jaguares es de primera: ¿por qué de manera tan anticipada el conjunto ‘felino’ consiguió el ascenso?
12 noviembre, 2025
Desde el Concejo, evacuación inmediata de la UPI La Rioja por riesgo estructural
12 noviembre, 2025¿La cifra de muertos en esta operación marca un hito en la lucha contra grupos armados o una señal de que la paz sigue lejos?
Una operación militar de gran escala fue ejecutada por las Fuerzas Militares de Colombia en zona selvática del departamento del Guaviare, dejando como saldo 19 presuntos integrantes de las disidencias de las FARC fallecidos, un capturado herido, tres menores de edad recuperados y abundante material de guerra incautado. La acción, ordenada directamente por el presidente Gustavo Petro, se desarrolló en el caserío Itilla, municipio de Calamar, como parte de la denominada Operación Oriel, dirigida contra estructuras armadas bajo el mando de alias ‘Iván Mordisco’.
“He ordenado el bombardeo y la disolución militar del frente ubicado por las Fuerzas Militares”, escribió el mandatario en su cuenta oficial, confirmando su implicación directa en la ofensiva. El ministro de Defensa, general Pedro Sánchez Suárez, calificó la operación como “contundente” y aseguró que se dirige contra “estructuras narcoterroristas que tienen amenazadas y extorsionadas a comunidades y campesinos”. Según el alto mando, en la zona se encontraban cerca de 120 individuos armados, algunos en confrontación con otras facciones disidentes.
Alias ‘Iván Mordisco’, cuyo nombre real es Néstor Gregorio Vera, lidera el autodenominado Estado Mayor Central (EMC), principal disidencia de las FARC que se apartó del acuerdo de paz de 2016. El EMC ha sido señalado por el Gobierno como responsable de múltiples ataques, extorsiones y reclutamiento de menores en regiones como Caquetá, Meta, Putumayo y Guaviare. La ofensiva se enmarca en una estrategia de presión militar tras el fracaso de varios intentos de diálogo con esta facción.
La operación incluyó siete bombardeos aéreos ejecutados por la Fuerza Aeroespacial Colombiana, con apoyo de inteligencia terrestre y unidades de asalto. El general Luis Carlos Córdoba, comandante de la FAC, detalló que “se emplearon aeronaves de precisión para impactar campamentos y puntos de mando”, mientras que el almirante Francisco Cubides, jefe de las Fuerzas Militares, afirmó que “se está afectando el mando y control de ese grupo armado”.
El balance oficial incluye además dos sometidos a la justicia y la recuperación de tres menores de edad, lo que refuerza las denuncias sobre el uso de niños y adolescentes por parte de grupos armados ilegales. Las autoridades indicaron que se brindó atención médica al capturado herido y que se continúa con labores de verificación en la zona, en coordinación con organismos humanitarios y judiciales.
Este operativo representa el mayor número de bajas en una sola acción militar durante el actual gobierno. Aunque la cifra de neutralizaciones en 2025 supera los 4.000 integrantes de grupos armados, según el Ministerio de Defensa, el impacto de esta ofensiva ha sido particularmente significativo por su alcance territorial, su ejecución aérea y la implicación directa del presidente en la orden de ataque. La acción también marca un giro en la estrategia de seguridad, que combina presión militar con procesos de sometimiento y negociación diferenciada.
El presidente Petro, que en meses anteriores había cuestionado el incumplimiento de los compromisos de paz por parte del EMC, decidió activar esta ofensiva tras reiteradas alertas sobre el fortalecimiento de estas estructuras. En un mensaje posterior, el mandatario calificó como “muy lamentable” la presencia de menores en los campamentos bombardeados, aunque defendió la legitimidad de la operación. “La Fuerza Pública ha actuado conforme a los protocolos. Lo que es inadmisible es que sigan reclutando niños para la guerra”, expresó.
Mientras voceros del Gobierno destacan la efectividad del operativo y su impacto en la estructura armada del EMC, organizaciones defensoras de derechos humanos han solicitado verificar las condiciones en que se desarrolló la acción, especialmente por la presencia de menores. En medio de esta tensión, el país enfrenta el dilema de cómo avanzar en la paz total sin ceder ante quienes reinciden en la violencia armada.
Juan Joya




