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11 noviembre, 2025Bogotá enfrenta un fenómeno silencioso dentro de su fuerza laboral: cerca de 965 mil personas, el 22,9 % de los 4,2 millones de ocupados en la ciudad durante 2024, se sienten desmotivadas o emocionalmente desconectadas de su trabajo.
El hallazgo hace parte del estudio “Renuncias silenciosas en Bogotá: una mirada a la desmotivación en el trabajo”, elaborado por el Observatorio de Desarrollo Económico de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico, que advierte sobre una tendencia global con profundas implicaciones locales.
A diferencia de la renuncia tradicional, la renuncia silenciosa no implica abandonar el empleo, sino dejar de sentir compromiso o entusiasmo por las tareas diarias. En Bogotá, el fenómeno se concentra principalmente entre personas de 29 a 49 años, es decir, más de medio millón de trabajadores en plena etapa productiva, un grupo clave para la economía y la productividad de la ciudad.
El estudio identifica una estrecha relación entre la desmotivación y la precariedad laboral. Casi la mitad de quienes presentan señales de renuncia silenciosa (48,2 %), unas 460 mil personas, trabajan en condiciones de informalidad, sin estabilidad ni acceso pleno a la seguridad social.
Incluso entre quienes cuentan con un contrato laboral (71,2 % del total), uno de cada tres (32,8 %) labora bajo acuerdos verbales, sin documentos escritos ni garantías claras sobre sus derechos. Esto, según el informe, deja a miles de trabajadores en una situación de vulnerabilidad e incertidumbre.

Sectores que tienen trabajadores más desmotivados:
La desmotivación se distribuye de manera desigual entre las actividades económicas. Los sectores de comercio y reparación de vehículos (16 %), junto con administración pública, defensa, educación y salud (14,9 %), concentran el mayor número de trabajadores desmotivados.
Sin embargo, la incidencia proporcional es más alta en alojamiento y servicios de comida, transporte y construcción, donde entre una cuarta y una tercera parte de los empleados declara insatisfacción o el deseo de cambiar de trabajo.
Contrario a lo que podría pensarse, la desmotivación no está ligada exclusivamente al bajo salario. Tres de cada cuatro trabajadores que desean cambiar de empleo (77,8 %) lo harían para aprovechar mejor sus capacidades o formación, no solo para obtener una mejor remuneración.
A pesar de las cifras, la capital colombiana presenta una incidencia menor que otras regiones del mundo. Mientras que en América Latina el 58 % de los trabajadores se considera “no comprometido” y en Estados Unidos la cifra supera el 50 %, en Bogotá la proporción es inferior a una cuarta parte.

El estudio concluye que, en el caso local, las causas están más asociadas a la informalidad y la falta de estabilidad, y no necesariamente a una crisis cultural del trabajo.
“La renuncia silenciosa nos está diciendo algo más profundo que un simple malestar laboral: nos está mostrando los límites de un modelo que no garantiza estabilidad ni desarrollo. Si queremos una ciudad más productiva, debemos empezar por construir empleos donde las personas puedan proyectar su vida y no solo sobrevivir en ella”, afirmó Pilar Torres Alvarado, subdirectora de Estudios Estratégicos de la SDDE.
El informe concluye que la calidad del empleo es el principal factor que determina el nivel de motivación laboral. Las empresas que ofrecen bienestar, estabilidad y reconocimiento logran trabajadores más comprometidos y productivos, mientras que los entornos precarios y poco formales alimentan un ciclo de desmotivación que afecta tanto a los empleados como al desarrollo económico de Bogotá.
Paola Martínez Burgos




