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29 octubre, 2025Durante un debate de oposición en el Concejo de Bogotá, el concejal José Cuesta Novoa lanzó una pregunta clave para el futuro de la movilidad capitalina: ¿Qué ocurrirá si las troncales de la Avenida 68 y la Avenida Ciudad de Cali se inauguran después de la Primera Línea del Metro de Bogotá?
“Insisto tanto en esa pregunta”, expresó Cuesta, “porque, según los estudios técnicos del Metro, para alcanzar el punto de equilibrio y la sostenibilidad financiera en su primera fase, se requiere movilizar 45.000 pasajeros por hora y sentido, con un incremento progresivo hasta su capacidad máxima de 72.000 pasajeros.”
De acuerdo con dichos estudios, las troncales de la Carrera 68 y la Avenida Ciudad de Cali fueron concebidas como alimentadoras del Metro. La primera aportaría alrededor de 33.000 pasajeros por hora y sentido, y la segunda 12.000 más, sumas necesarias para cumplir las metas de demanda proyectadas.
Sin embargo, todo indica que ambas obras no estarán listas para la fecha estimada de inauguración del Metro, prevista para marzo de 2028. “¿Se inaugurará la Primera Línea mientras las troncales siguen en veremos? ¿Estamos abriendo otro capítulo del FET? ¿Cuánto tiempo tendremos que asumir el déficit financiero generado por decisiones contrarias a la técnica y la racionalidad?”, cuestionó el concejal.
Cuesta atribuyó esta situación a la decisión del entonces alcalde Enrique Peñalosa, quien impulsó la construcción del Metro elevado pese a que, según él, existía viabilidad técnica para un proyecto subterráneo. “El hueco financiero será enorme”, advirtió, “porque, sin las troncales alimentadoras operativas, el Metro difícilmente alcanzará los 45.000 pasajeros por hora que necesita para su equilibrio económico.”

Además, el concejal presentó datos contractuales que evidencian los atrasos: el proyecto Avenida 68 – Alimentadora del Metro (GP4) se firmó el 12 de febrero de 2021 y debía concluir el 11 de octubre de 2025, fecha ya vencida.
“Si por la Carrera 68 llueve, por la Ciudad de Cali no escampa”, ironizó Cuesta. Las proyecciones apuntan a que la Carrera 68 no se entregará antes de 2029, mientras que la Avenida Ciudad de Cali enfrenta una carrera contra el reloj. Para intentar entregar el Tramo 2 antes del inicio de operaciones del Metro, las obras deberán avanzar a doble turno, lo que podría generar sobrecostos millonarios.
“Otra muestra de improvisación”, añadió. “Sin las dos troncales, el Metro no tendrá cómo alcanzar la estabilidad financiera. Esa carga terminará recayendo, una vez más, en los bolsillos de los bogotanos.”
Cuesta insistió en que la planeación deficiente de estas obras compromete la sostenibilidad del sistema: “Si las troncales eran esenciales para alcanzar el equilibrio financiero del Metro, lo lógico era que estuvieran listas con al menos seis meses de anticipación.”
Finalmente, Cuesta planteó una reflexión sobre el modelo de desarrollo urbano de la capital:
“¿Qué preferimos en Bogotá? ¿Seguir abriendo vías para garantizar la viabilidad de grandes proyectos urbanísticos, como Lagos de Torca, o priorizar la protección del agua y del medioambiente?”
Con sus intervenciones, el concejal buscó poner sobre la mesa dos debates de fondo: la sostenibilidad financiera del Metro de Bogotá y la compatibilidad entre infraestructura vial y conservación ambiental, temas que, según él, definirán el rumbo del desarrollo urbano de la capital en los próximos años.
Paola Martínez Burgos




