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7 octubre, 2025Una fuerte controversia se desató entre el Gobierno nacional y los gremios empresariales luego de que FENALCO afirmara que 62 empresas cerraron durante los primeros tres meses de vigencia de la reforma laboral, sin proporcionar los nombres o referencias que permitieran verificar esta información. El ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, calificó las declaraciones del gremio como “una falacia” y cuestionó abiertamente la metodología utilizada para obtener estas cifras.
El presidente ejecutivo de FENALCO, Jaime Alberto Cabal, había presentado en Medellín los resultados de una encuesta aplicada a 1.233 compañías donde supuestamente se medía el impacto de la reforma laboral. Sin embargo, el dirigente gremial admitió que no se tenía claridad sobre el sector ni el tamaño de las empresas afectadas, generando escepticismo sobre la veracidad de los datos.
El ministro Sanguino fue contundente al asegurar que “no existen registros oficiales sobre el cierre de empresas” que respalden las afirmaciones de FENALCO. El funcionario añadió que “las fuentes de información de las cámaras de comercio o en los centros académicos que miden el comportamiento de la economía del país, no hay ningún registro de esa falacia del señor Cabal”.
La polémica se extendió hasta la negociación del salario mínimo, donde FENALCO anunció que no participaría, decisión que fue criticada tanto por el Gobierno como por ACOPI, el gremio de las pequeñas empresas. Sanguino ironizó sugiriendo que “el doctor Cabal debería pensar más bien en postularse al Congreso de la República si quiere ejercer como actor político”, en clara referencia a lo que percibe como una politización del debate gremial.
ACOPI, por su parte, consideró “prematuro atribuir estos efectos a la reforma laboral”, aunque reconoció que “por el nivel de incertidumbre que tiene el sector empresarial frente a las perspectivas de crecimiento económico” los empresarios están más cautelosos al contratar. María Alejandra Osorio, directora ejecutiva de ACOPI, advirtió que “si nosotros mismos partimos esas formas de diálogo, de conversación, pues de ahí para adelante no va a haber acuerdos”.
El ministro Sanguino reiteró el compromiso del Gobierno de aumentar el salario mínimo por encima de la inflación causada, mientras criticaba la negativa de FENALCO a participar en la mesa de negociación “sin siquiera todavía conocer cuál es la propuesta del gobierno o de los trabajadores”.
La confrontación evidencia el deterioro en las relaciones entre el Gobierno y los gremios empresariales, en un clima de desconfianza y tensión política que se intensifica en vísperas del proceso electoral, donde el debate sobre el modelo económico y las políticas laborales promete mantenerse en el centro de la discusión pública.
Humberto ‘Toto’ Torres




