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2 septiembre, 2025La ya frágil situación de orden público en el Valle del Cauca y el norte del Cauca se agrava tras el ataque sicarial que dejó gravemente herida a la patrullera Karol Ruiz, de apenas 21 años, quien recibió un proyectil en la cabeza mientras realizaba labores de patrullaje en el barrio El Triunfo del municipio de Puerto Tejada. Desde su traslado urgente a la Clínica Valle del Lili en Cali, permanece bajo pronóstico reservado.
Los primeros reportes señalan que el hecho ocurrió alrededor de las 9:16 p.m. del lunes 1 de septiembre, cuando Karol y un compañero detuvieron a un motociclista para una requisa. Éste reaccionó disparando de manera indiscriminada, alcanzando a la patrullera en el rostro.
La comunidad local y los uniformados la auxiliaron de inmediato. Fue llevada al hospital local y, debido a la gravedad de sus heridas, remitida a Cali.
Este caso representa el segundo ataque contra integrantes de la Fuerza Pública en menos de 48 horas. El domingo anterior, el subintendente Óscar Eduardo Ulabarry fue asesinado frente a su residencia en Guachené, también en el norte del Cauca. En lo que va de la semana, ya son tres los uniformados asesinados: además de Ulabarry, en Corinto y Bolívar también fueron atacados subintendente José Reyes Lucumí y subintendente Édgar Eduardo Daza Meneses, este último vinculado a la sede regional de Popayán.
Puerto Tejada ha caído bajo control de múltiples bandas criminales. Se estima que al menos 30 pandillas operan en el municipio, imponiendo “fronteras invisibles” y sembrando el terror en los barrios, aprovechándose principalmente del reclutamiento juvenil y el microtráfico.
Este episodio violento se enmarca en una dinámica regional de intensificación de ataques selectivos posibles “planes pistola” en contra de la Fuerza Pública. Diversos sectores denuncian que estos ataques no solo buscan intimidar, sino también debilitar la capacidad operativa del Estado en zonas con presencia de grupos como el Clan del Golfo o disidencias de las FARC.
El atentado contra la patrullera coincide con el reciente regreso de la violencia a Cali, donde a finales de agosto un carro bomba dejó seis civiles muertos y casi 80 heridos; fue atribuido a disidencias de las FARC y revivió el miedo al conflicto armado en la capital del Valle.
La alcaldesa de Puerto Tejada, Luz Adiela Salazar, condenó el atentado y convocó un consejo extraordinario de seguridad. Mientras tanto, en la zona se intensifican operativos conjuntos entre la Policía y el Ejército Nacional para capturar al autor material del ataque.
El ataque contra la patrullera Karol Ruiz no es un incidente aislado, sino parte de una escalada de violencia dirigida a desestabilizar al Estado en regiones azotadas por la criminalidad. Este lamentable hecho expone la urgencia de reforzar la seguridad pública en el norte del Cauca y el Valle del Cauca, donde el crimen armado sigue desafiante y letal.
Paola Martínez Burgos




