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En entrevista con Colmundo Radio, el candidato presidencial Santiago Botero no pasó inadvertido. Con un discurso directo y sin matices, volvió a lanzar una serie de propuestas y críticas que apuntan tanto al sistema institucional como a figuras políticas y al modelo de salud vigente. Su punto de partida es claro y lo repite como eje de todo: “las causas de nuestro país es realmente la corrupción… y eso es lo que hace que exista la impunidad”, ubicando allí el origen de los problemas sociales y económicos.
Botero regresó a la emisora por segunda vez, tras su primera aparición en septiembre de 2025, y lo hizo con un tono distinto: más sereno, más religioso y con un discurso que definió como “justicia divina”. Esta vez se mostró como un candidato más aplomado y cercano a la fe cristiana, dejando atrás la retórica empresarial que lo caracterizó en su debut, y presentándose como un aspirante que parece más dispuesto a predicar que a negociar.
Desde esa lógica, planteó lo que definió como las reglas básicas de su eventual gobierno: “no matar, no robar, no secuestrar, no extorsionar, no violar y no evadir impuestos”. A partir de estos seis mandamientos, aseguró, se regirá la actuación del Estado y de los ciudadanos. Su justificación mezcla convicción política y religiosa: “la voluntad de Dios me dio la espada para atacar al bandido”, una frase que marca el tono de su propuesta.
Ese enfoque se traduce en una postura contundente frente a la justicia. Botero insiste en que no hay espacio para ambigüedades: “aquí es blanco o es negro… el que la haga la paga”. Bajo esa premisa, propone sanciones extremas contra la corrupción, incluyendo la pena de muerte. “tenemos que darle pena de muerte a los corruptos”, afirmó, al tiempo que cuestionó la arquitectura institucional actual: “no podemos tener una Fiscalía donde el presidente pone al fiscal ni una Procuraduría donde los políticos eligen al que los vigila”, señalando que ese modelo es el que permite que la impunidad se mantenga.
En salud, el candidato elevó aún más el tono. Planteó frenar de inmediato los giros a las EPS y rediseñar el sistema desde cero. “no le voy a dar plata a los bandidos para que se la roben”, dijo, al referirse a estas entidades. En su propuesta, el Estado asumiría directamente los pagos y garantizaría la atención: “el hospital lo debe atender a usted y el Estado se hace responsable del pago”. También dejó advertencias: “el que me haga trampa en la facturación… es bandido y ya sabe lo que le doy al bandido”. Según su diagnóstico, el problema es de fondo: “se roban el 70% de la plata de la salud”.
El candidato también dedicó varios minutos a cuestionar las encuestas, en las que no figura con ventaja. “las encuestas son un negocio… buscan cambiar la percepción de la gente”, afirmó, sugiriendo que pueden ser manipuladas. En contraste, defendió su presencia en redes sociales: “una encuesta nunca puede pelear contra las redes sociales… son millones de datos”, asegurando que allí se expresa el inconformismo ciudadano de manera más directa.
En el terreno político, sus críticas fueron aún más frontales. Sobre el senador Iván Cepeda, también candidato presidencial, afirmó: “ese señor no representa a los pobres… nunca en su vida ha hecho nada por un pobre de su bolsillo”. Además, cuestionó su relación con sectores armados: “siempre ha defendido a los guerrilleros… y quiénes son los mayores narcotraficantes de este país”. En contraste, se comparó con el presidente Gustavo Petro, marcando similitudes y diferencias: “yo soy mucho más parecido a Petro que Cepeda… yo también quiero ayudar a los pobres”, aunque aclaró su distancia: “Petro ha querido ayudar con la plata del Estado, yo con la mía”.
En economía, defendió una postura poco común entre sectores empresariales. Respaldó el aumento del salario mínimo y fue directo con quienes no lo comparten: “si tu empresa no es capaz de pagar el salario mínimo, tu negocio no es rentable”. A su juicio, el problema no es el costo laboral sino el modelo económico, que ha reducido la capacidad de compra de los trabajadores.
Sobre su fórmula vicepresidencial, Carlos Fernando Cuevas, dejó claro que su elección no responde a cálculos políticos. “si necesito que el vicepresidente me dé votos, estoy equivocado”, afirmó. Destacó su perfil como empresario y su afinidad ideológica: “pasó de vender productos a facturar cinco millones de dólares al año”. Al mismo tiempo, cuestionó alianzas entre candidatos con visiones opuestas, al considerar que pueden generar gobiernos sin rumbo claro.
En el cierre de la entrevista, Botero abordó una de las preocupaciones que genera su discurso: el riesgo de concentración de poder. Lo negó, pero sin suavizar el alcance de sus propuestas. “no me interesa el poder ni el dinero”, dijo. Sin embargo, reconoció los escenarios extremos que podría enfrentar: “mi peor escenario es que termino muerto o en una corte penal internacional como Fujimori o Pinochet”. Aun así, insistió en que su propósito es ejecutar cambios de fondo desde el primer día, incluso si eso implica confrontar directamente el sistema actual.
Escuche la entrevista completa: https://youtu.be/0uQtdA4VfGI?t=4543
Juan Joya




