
Uribe promete bajar impuestos a empresas si su movimiento político gana las presidenciales 2026
21 noviembre, 2025
Bogotá incorpora 141 agentes civiles motorizados y estrena patrullas de tránsito en bicicleta
21 noviembre, 2025🌐 ASTROLABIO # 336 – VIERNES, 21 DE NOVIEMBRE DEL 2025
Si se repliega, podría desgastar su lema de “lograr la paz mediante la fuerza”. Pero si bombardea, también.
Por lo tanto, a esta encrucijada estratégica le llamaremos “Síndrome del Hazmerreír”
Rota la ambigüedad deliberada que le ha caracterizado hasta ahora ( ‘no se atacará a Venezuela, pero los días de Maduro están contados’ ) la Casa Blanca barajaría tres escenarios de combate.
Tres escenarios arropados por un manto legal, aparentemente suficiente, basado en que las amenazas transnacionales convergentes atentan directamente contra su seguridad nacional.
1- Bombardear los santuarios de grupos armados no estatales que, simbióticamente, funcionan con la anuencia del régimen ( incluyendo la posibilidad de hacerlo en la frontera colombo-venezolana ).
2- Bombardear instalaciones militares del régimen para forzar la salida de Maduro, con o sin negociaciones, con o sin el pago de recompensas ; y
3- Capturar o dar de baja al Jefe del Estado y a la cúpula político-militar.
Puesto que este último escenario supondría un elevado número de bajas propias, y podría conducir de nuevo a la paradoja de luchar durante varios años para retornar al punto cero ( como sucedió en Irak y Afganistán ), Washington podría considerar que lo racional sería concentrarse en los dos primeros.
En tal caso, podría caer en un verdadero ‘círculo desgastante’, por cuanto los grupos irregulares y las tropas del régimen podrían absorber los ataques y digerirlos sin que la realidad cambiase demasiado ( tal como aconteció con los talibanes en los 90, y en el presente año en Yemen, con los hutíes ).
Dicho de otro modo, si el formidable poder militar norteamericano, secundado tácticamente por Honduras, Granada, Guyana, y Trinidad y Tobago no plantea un objetivo concreto y no consigue un resultado decisivo, caerá, precisamente, en ese apabullante Síndrome del Hazmerreír, algo muy similar a lo que, literariamente, puede denominarse también como “rey de burlas”.
En cierto sentido, todo esto se relaciona con varios momentos históricos sensibles como el de Bahía Cochinos, cuando el presidente Kennedy se arrepintió en el último momento de finiquitar la operación contra el gobierno de Fidel Castro.
O la Crisis de los Misiles, también en Cuba, cuando el mismo presidente Kennedy llevó la situación al ‘statu quo ante’ pero a unos costos enormes, es decir, obligándose a retirar sus misiles ya instalados en Turquía y a no volver a enfrentar a la Isla.
Como puede verse, el factor diferencial entre un caso y el otro fue el apoyo externo : mientras en el primer suceso el régimen de Castro no contaba con el pleno apoyo de la Unión Soviética, en el segundo, ese respaldo era absoluto y, por tanto, el manejo que la Casa Blanca terminó dándole al problema resultó mucho más oneroso, al tiempo que los rusos se salían con la suya.
En otras palabras, cualquier decisión de fondo que tomen los EEUU con respecto al régimen chavista tendrá que someterse a idéntico escrutinio, esto es, a sopesar qué tanto incide ahora la asociación que existe entre Caracas y Moscú.
De hecho, el canciller Lavrov -en una especie de desaire edulcorado-, condenaba el pasado 11 de noviembre la conducta norteamericana en el Caribe pero, al mismo tiempo, negaba que hubiese recibido de Venezuela solicitud de ayuda militar, algo que debió irritar profundamente a Maduro puesto que, en la práctica, era una evasiva que deja a Venezuela en la orfandad estratégica ante una eventual confrontación.
De tal modo, Washington tendrá que decidir en breve cuáles son los verdaderos alcances de su reforzada presencia en el Caribe pues, de lo contrario, caería, justamente, en el ya mencionado Síndrome, o sea, una mezcla de retórica y de ostentación de máximo poder militar global para terminar … “cazando moscas en la casa con un martillo”.
vicentetorrijos.com

