¿Cómo afectará esta medida a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este miércoles 5 de febrero una orden ejecutiva que prohíbe la participación de mujeres trans en deportes femeninos y anunció que se les denegarán visados. La Casa Blanca no aclaró cómo afectará esta medida a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, pero el mandatario adelantó que intentará impedir que compitan mujeres transgénero.
“En unos momentos, firmaré una histórica orden ejecutiva para prohibir que los hombres compitan en deportes femeninos. Ya era hora”, afirmó el presidente Donald Trump en la Casa Blanca durante el acto de firma de la orden. “A partir de ahora, el deporte femenino será solo para mujeres. Defenderemos con orgullo la tradición de las atletas y no permitiremos que los hombres las golpeen, las lesionen y hagan trampas contra nuestras mujeres y nuestras niñas”, añadió.
Explicó que el secretario de Estado, Marco Rubio, le hará saber al Comité Olímpico Internacional (COI) que deben rechazar la “locura transgénero”. “Queremos que cambien todo lo relacionado con los Juegos Olímpicos y con este tema absolutamente ridículo, que ni siquiera deberíamos estar discutiendo”, afirmó Trump.
Trump también anunció que Estados Unidos denegará los visados a mujeres trans deportistas, lo que podría afectar la participación de algunos equipos en competiciones internacionales. Trump y otros detractores de la participación de atletas transgénero en competiciones femeninas sostienen que estos deportistas cuentan con una ventaja injusta, una afirmación que la comunidad científica no respalda.
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Un estudio publicado en 2017 en Sports Medicine no halló pruebas consistentes de superioridad atlética, mientras que otro de 2023 concluyó que muchas diferencias físicas entre los sexos se reducen o desaparecen con la terapia hormonal de afirmación de género. A pesar de esto, la orden ejecutiva, denominada Keeping Men Out of Women’s Sports (Manteniendo a los hombres fuera de los deportes femeninos), se basa en una interpretación del Título IX, una histórica ley federal de derechos civiles aprobada en 1972, que prohíbe la discriminación por razón de sexo en cualquier escuela o programa educativo que reciba fondos federales.
Cada Administración tiene la facultad de interpretar esta legislación. Durante su primer mandato (2017-2021), Trump emitió una normativa bajo el Título IX que restringía la definición de acoso sexual y limitaba las investigaciones en universidades a los casos denunciados ante ciertos funcionarios. El Gobierno de Joe Biden (2021-2025) revocó esa normativa de Trump para proteger a las víctimas de abusos sexuales en campus universitarios y estableció protecciones para los derechos de los estudiantes LGBTQ+.
Esa política, sin embargo, no abordó explícitamente la participación de atletas trans. Aun así, más de media docena de estados gobernados por republicanos llevaron la norma a los tribunales, generando una polémica que Trump supo capitalizar en su campaña electoral. Durante su campaña, Trump prometió “mantener a los hombres fuera de los deportes femeninos” y, en la recta final de las elecciones, se transmitió sin parar un anuncio televisivo contra su rival, la demócrata Kamala Harris, en el que afirmaba que ella apoyaba el uso de fondos públicos para financiar cirugías de reasignación de género en prisiones.
En su primer día en el cargo, el pasado 20 de enero, Trump emitió una orden que instruía al Gobierno federal a definir el sexo únicamente como masculino o femenino en documentos oficiales como pasaportes. La orden firmada hoy representa un giro radical en la política del Gobierno federal respecto a las personas transgénero y sus derechos.
Este movimiento por parte del presidente Trump marca un punto de inflexión en la política hacia las personas transgénero en Estados Unidos. La orden ejecutiva no solo afecta directamente a los atletas trans, sino que también plantea preguntas más amplias sobre los derechos y la inclusión de la comunidad LGBTQ+. Mientras que los defensores de la orden argumentan que es necesario para proteger la equidad en los deportes femeninos, los críticos señalan que es una medida discriminatoria que socava los derechos de las personas trans y refuerza estereotipos perjudiciales.
El debate sobre la participación de atletas trans en deportes femeninos no es nuevo, pero la firma de esta orden ejecutiva reaviva la controversia en un momento en el que los derechos LGBTQ+ están en el centro de la discusión política. ¿Es esta medida una respuesta legítima a preocupaciones deportivas, o es un intento de movilizar a la base conservadora en un año electoral? ¿Podría esta orden abrir la puerta a otras políticas restrictivas que afecten a la comunidad trans? El tiempo y la respuesta del público y las instituciones internacionales, como el COI, serán cruciales para determinar el impacto y la dirección futura de esta política.
Juan Joya