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El torneo colombiano en su segundo semestre ya tiene su primer finalista: Deportes Tolima disputará una nueva final como ocurrió hace un año. De la mano de Lucas González y un plantel comprometido, moderno, trabajador y eficiente, el equipo dio una cátedra de cómo sacar un resultado de visita sin sufrir. No solo defendió el empate, sino que desnaturalizó y nubló a un Bucaramanga que tuvo una reacción emocional en los últimos 10 minutos, pero no le alcanzó.
Tolima no puso en riesgo su lugar en la final
El buen presente, la regularidad y la evolución del equipo una vez más quedaron reflejados, esta vez con el condicionante de que era un duelo directo, que Tolima no podía perder y que tenía —aunque en menor grado— la responsabilidad de asegurar su pase a la final. Por ende, desde el pitazo inicial, Tolima salió con su tradicional 4-2-3-1 que, sin balón, se convierte en 4-4-2. No se metió atrás, presionó, propuso y leyó muy bien el juego para ir limitando a un Bucaramanga que estaba obligado a ganar, pero que tras 80 minutos solo había disparado una vez al arco.
Tolima, bajo un trabajo táctico muy destacado, normalmente se veía en superioridad numérica, ganaba los rebotes, copaba rápidamente espacios, encontraba relevos y recuperaba casi de inmediato. Esto fue clave gracias al gran posicionamiento y a la obediencia de un bloque corto y sincronizado, que marca zonalmente, achica y agranda espacios, y no deja tiempo ni espacio para jugar corto o largo. A eso Tolima le sumó largas posesiones de balón, precisas y horizontales, lo que fue estirando a Bucaramanga, aislando la sociedad Pons–Sambueza y bajándole el ritmo al partido.
Así transcurrió casi todo el juego: Tolima controlando y Bucaramanga entrando en desespero. Lucas, como ya es habitual, refrescó zonas de alta tensión, especialmente el doble pivote, y en el cierre del partido, con un Tolima más replegado y menos propositivo, renunció a un hombre en ataque para incluir un defensor más, pero manteniendo salida para la contra.
Bucaramanga lo intenta en el final, pero no alcanza
Con diez minutos por jugarse, el conjunto ‘leopardo’, más con amor propio que con claridad o virtud, tiró todo al ataque, subió líneas y arriesgó, impulsado por la lucha y el desespero ante el avance del reloj. Encontró solo una opción clara: por fin lograron conectarse Sambueza y Pons. El volante asistió y Pons, que luchó durante todo el partido ante los gigantes centrales del Tolima (Ángulo y Torres), controló y remató al palo, en la opción más clara del partido para un Bucaramanga que no tuvo su mejor juego, evidenció una nómina corta y quedó nuevamente en deuda como local.
Tolima irá por la cuarta estrella y Lucas alcanza su primera final
El mejor equipo de los cuadrangulares, del semestre y ahora también del año —porque lidera la reclasificación— ratifica su nivel con la clasificación a la final, creciendo partido tras partido. Lucas González, quien llegó este semestre, le ha dado un aire renovado a un Tolima antes caracterizado por su físico y reactividad. Con el bogotano, el equipo ha encontrado nuevas maneras de competir, mostrándose sólido, equilibrado y con ademanes de fútbol moderno poco frecuentes en Colombia, como defender un resultado con el balón, adaptarse al contexto sin sufrirlo y controlar a un rival con precisión por más de 80 minutos.
“Estamos contentos, no es fácil, es difícil con un nuevo cuerpo técnico llegar a la final en un semestre. Hemos hecho énfasis en la cultura y adaptarse rápidamente es un mérito de los muchachos. Construimos una ‘tribu’ en cinco meses y estamos con la ilusión de cerrar en casa. Gratitud para todos”, agregó el profesor Lucas González tras la clasificación.
De esta manera, Tolima alcanza su décima final en torneos cortos. Con 11 puntos, Bucaramanga aún puede igualarlo matemáticamente, pero la ventaja de los ‘pijaos’ lo hace inalcanzable y lo confirma como el primer finalista del semestre.
Alexander Cortes




