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26 enero, 2026El aumento del pasaje de Transcaribe a $3.900 en 2026 vuelve a poner en el centro del debate la calidad del servicio de transporte público en Cartagena, un sistema que sigue operando en medio de fallas estructurales. Los $500 adicionales por viaje representan una presión directa sobre el bolsillo de los usuarios, especialmente de quienes dependen a diario del sistema para estudiar o trabajar.
El crecimiento urbano rara vez ocurre sin fricciones. La expansión de las ciudades trae consigo retos en movilidad, planeación y uso del espacio público, y Cartagena no es la excepción. Mientras algunos modelos apuestan por densificar hacia arriba y otros por ordenar la periferia, la realidad cotidiana muestra ciudades congestionadas, con sistemas de transporte que no logran aliviar el cansancio ni recuperar el tiempo perdido.
En ese contexto, Transcaribe cumple la función de movilizar personas, pero no resuelve de fondo las condiciones de viaje. Usuarios reportan trayectos extensos, altas temperaturas dentro de los buses y una experiencia que se traduce en fatiga acumulada. La movilidad deja de ser un servicio eficiente y se convierte en un factor adicional de desgaste físico y emocional.
Los indicadores regionales refuerzan esa percepción. Estudios sobre congestión ubican a Cartagena entre las ciudades con mayores tiempos de recorrido por cada 10 kilómetros, junto a Barranquilla, con 31 minutos promedio, según el TomTom Traffic Index 2024, sin contar el tiempo de espera del transporte. A esto se suman referencias regionales como Lima y Bogotá, donde el tráfico se ha convertido en uno de los principales problemas urbanos.
Más allá de los informes técnicos, los usuarios miden la movilidad con el reloj de su rutina diaria. En Cartagena, las quejas se concentran en la escasez de puntos de recarga, el colapso en sectores como La Bodeguita y Madre Bernarda, y buses averiados que bloquean vías estratégicas como Bocagrande, generando retrasos en cadena.
Actualmente, la operación de Transcaribe está en manos de dos empresas privadas y del Distrito, a través de TransCaribe Operador. De acuerdo con la administración distrital, las fallas recurrentes y los conflictos contractuales con uno de los operadores han afectado de manera directa la movilidad urbana, impactando a miles de usuarios que dependen del sistema.
Uno de los factores más críticos es el calor. Operadores del sistema han señalado fallas en los sistemas de ventilación, especialmente en la parte trasera de los buses, donde la temperatura se vuelve difícil de soportar. En situaciones extremas, algunos vehículos han tenido que completar recorridos con las puertas abiertas, una práctica que, según los conductores, implica riesgos y obliga a reducir la velocidad.
Cuando un bus presenta fallas mecánicas en plena operación, el protocolo implica largos tiempos de espera. Los pasajeros deben aguardar otro vehículo para continuar su trayecto, mientras se gestiona la llegada de una grúa o de personal técnico. Estas interrupciones profundizan la percepción de ineficiencia del sistema.
Frente a las críticas, el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, aseguró que la flota correspondiente a la Alcaldía, compuesta por 99 buses, se encuentra operativa en su totalidad y con mantenimiento al día. Además, anunció que en mayo de este año el sistema contará con 171 vehículos, tras la compra de 72 buses que actualmente están siendo ensamblados en China.
El mandatario distrital señaló que las principales deficiencias se concentran en uno de los operadores privados, cuya flota presenta altos niveles de avería y que, según indicó, no ha incorporado nuevos buses desde 2018. Turbay afirmó que el Distrito ha iniciado acciones jurídicas para exigir el cumplimiento de los compromisos contractuales, advirtiendo que, si el operador no puede responder, debería apartarse para no seguir afectando la calidad del servicio.
El incremento tarifario se suma a una serie de ajustes progresivos en los últimos años. En 2020, el pasaje pasó de $2.500 a $2.600; en 2021 subió a $2.700; durante 2022 se mantuvo sin cambios; en 2023 alcanzó los $3.000; en abril de 2025 se fijó en $3.400 y, finalmente, en 2026 llegó a $3.900. Para los usuarios, la pregunta ya no es solo cuánto cuesta el pasaje, sino qué tan acorde es ese valor con el servicio que reciben a diario.
Sala Digital Colmundo




