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24 septiembre, 2025En el marco de la Asamblea General de la ONU y la Semana del Clima en Nueva York, Colombia lideró el evento ministerial “Hacia un futuro resiliente: sinergias entre el clima y la naturaleza de cara a la COP30”. Allí, la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible (e), Irene Vélez Torres, presentó la principal apuesta del país: incluir la biodiversidad en el corazón de la agenda climática mundial.
Durante el encuentro, que reunió a ministros, altos funcionarios y socios internacionales, Vélez lanzó un mensaje directo: “Seamos sinceros: la división entre la crisis climática y la crisis de la biodiversidad es falsa. Esa fragmentación solo beneficia a la industria de los combustibles fósiles y alimenta el capitalismo verde. En realidad, esta crisis es una sola”.
La ministra advirtió que la degradación de los ecosistemas amenaza la estabilidad económica y social global: “La mitad del PIB mundial depende de ecosistemas ricos. Sin bosques, ríos y suelos no hay estabilidad económica, ni seguridad alimentaria, ni futuro”.
En ese sentido, el Gobierno busca que en la COP30 de Cambio Climático se adopte un nuevo punto en la agenda que permita integrar de manera efectiva las sinergias entre cambio climático, biodiversidad y financiamiento de suelos.

Como primer paso, Colombia plantea la creación de un Grupo Especial de Expertos que formule recomendaciones sobre cómo incluir la biodiversidad en las decisiones globales de acción climática. Además, propone una coordinación más estrecha entre las secretarías de la Convención Marco de Cambio Climático (CMNUCC), el Convenio de Diversidad Biológica (CDB) y la Convención de Lucha contra la Desertificación (CLD).
“Necesitamos un mandato político claro que convierta la ciencia en decisiones multilaterales vinculantes. La integración de las agendas de clima, biodiversidad y tierra ya no es opcional: es urgente”, enfatizó Vélez.
La ministra subrayó que la Amazonía debe ocupar un lugar central en esta agenda y que los pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades locales deben ser protagonistas en la gobernanza, la financiación y la toma de decisiones. “Los pueblos custodios de los ecosistemas no son actores secundarios. Son protagonistas de soluciones y su voz debe orientar la acción global”, afirmó.
Asimismo, hizo un llamado a reformar los sistemas financieros internacionales: “Decimos basta ya a los fondos vacíos. Los países del sur global no pueden seguir atrapados en los techos de deuda mientras enfrentan la crisis climática. Necesitamos recursos suficientes y acceso directo para las comunidades locales con enfoques de género y generacionales”.
Finalmente, Vélez advirtió que cualquier estrategia quedará incompleta si no se avanza en el abandono progresivo de los combustibles fósiles. “La protección del clima y la biodiversidad exige transiciones justas y un fin inmediato al uso de estos recursos”, concluyó.
Paola Martínez Burgos




