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7 noviembre, 2025El Senado de Estados Unidos rechazó una resolución que buscaba restringir el poder del entonces presidente Donald Trump para emprender ataques militares contra Venezuela sin la autorización previa del Congreso, lo que mantiene abierta la posibilidad de una acción unilateral desde la Casa Blanca.
La propuesta, presentada bajo el marco de la Ley de Poderes de Guerra, fue rechazada con 51 votos en contra y 41 a favor, pese a haber sido impulsada por un grupo bipartidista de senadores liderados por los demócratas Tim Kaine y Adam Schiff, junto con el republicano Rand Paul.
El texto de la resolución proponía “poner fin al uso de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en hostilidades dentro o contra Venezuela, a menos que esté explícitamente autorizado por una declaración de guerra o una autorización específica para el uso de la fuerza militar”.
Durante el debate, Kaine advirtió que “los ataques ilegales de Trump contra barcos en el Caribe y las amenazas de ataques terrestres en Venezuela ponen a Estados Unidos en riesgo de guerra de forma imprudente e innecesaria”, mientras que el republicano Paul subrayó que, aunque “Maduro es un dictador”, eso no justifica una guerra unilateral: “Hay muchos dictadores en el mundo, pero eso no significa que debamos enviar estadounidenses a combatirlos a todos”, añadió.
Paul también advirtió que una incursión militar podría “fortalecer a los mismos cárteles que intentamos derrotar y provocar una migración masiva hacia nuestro país”, insistiendo en que la Constitución estadounidense es clara: solo el Congreso puede autorizar la guerra.
El plazo de la Ley de Poderes de Guerra expiró sin aval del Congreso
El pasado 4 de noviembre, se venció el plazo que la Ley de Poderes de Guerra otorgaba al presidente Trump para mantener tropas desplegadas en el Caribe sin autorización del Congreso.
La norma exige que el mandatario consulte con el Congreso antes de enviar fuerzas a situaciones de hostilidad o amenaza inminente, salvo en casos de urgencia. En esos casos, el presidente debe notificar al Congreso en un plazo de 48 horas y las tropas no pueden permanecer desplegadas más de 60 días —más 30 adicionales para su retiro— sin autorización legislativa.
El conteo de esos plazos comenzó el 4 de septiembre, cuando Trump notificó al Congreso sobre su primer ataque a una embarcación en el Caribe, argumentando que Estados Unidos se encontraba en un “conflicto no internacional” contra los carteles de droga.
De esta forma, el tiempo legal para operaciones sin aprobación del Congreso ya expiró, aunque el Senado no haya respaldado la resolución que buscaba frenar posibles acciones bélicas contra el gobierno de Nicolás Maduro.
Trump admite que no tiene sustento legal para atacar a Venezuela
En medio del debate político, la Administración Trump reconoció ante el Congreso que no puede justificar legalmente un ataque a Venezuela y que, por el momento, no existen planes de incursión militar directa dentro de su campaña antidrogas.
Fuentes legislativas confirmaron que los secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Guerra, Pete Hegseth, ofrecieron detalles en una sesión a puerta cerrada sobre los alcances de la operación militar contra el narcotráfico.
Según se explicó, la orden ejecutiva firmada en septiembre solo autoriza ataques marítimos en aguas internacionales, principalmente en el Caribe y el Pacífico, cerca de las costas de Venezuela y Colombia, donde ya se han registrado casi veinte ataques a embarcaciones con un saldo de más de 60 personas muertas.
Los funcionarios aclararon que la “orden de ejecución” no se extiende a objetivos terrestres, lo que significa que Estados Unidos no cuenta con base legal ni militar para intervenir directamente en Venezuela, al menos en el corto plazo.
En síntesis, el hundimiento de la resolución en el Senado mantiene la puerta abierta para una acción militar unilateral de Trump, pese a los límites establecidos por la Ley de Poderes de Guerra. Sin embargo, la propia Casa Blanca ha admitido que carece de sustento jurídico para atacar Venezuela, en un contexto de creciente tensión política y militar en el Caribe.
Humberto ‘Toto’ Torres




