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20 junio, 2025Millonarios se congeló y Santa Fe jugó un señor partido para dejarlo sin final.
Como si se tratara de una final, así se debía jugar el juego anoche en el Coloso de la 57, factor que parece solo un equipo haberlo interpretado y ejecutado, el Expreso Rojo. Liderado por sus baluartes, no especuló un solo instante y definió su pase a la final en 9 minutos, con una demostración de personalidad, garra, determinación, que en términos futbolísticos se transformaron en eficacia y jerarquía.
Santa Fe realizó un primer tiempo casi perfecto, muy lejano a lo que había mostrado la mayor parte del campeonato, pero coherente cuando hablamos de que tenía argumentos para llegar al último juego con posibilidades de ser finalista, revalidando que los triunfos ante Nacional en Medellín y ante el Once en Bogotá y Manizales no fueron casualidad. Además, hizo lo que ningún otro equipo logró en el grupo y que al final fue el punto que terminó desequilibrando el cuadrangular a favor del Cardenal: ganar en condición de local.
“El grupo está muy entregado a defender esta camiseta. Nadie confiaba en este equipo, nadie daba un peso por nosotros. Hicimos silencio y nos cubrimos entre nosotros”, declaró Hugo Rodallega tras el compromiso.
Santa Fe no duda y le tira toda la presión a Millonarios
Hasta antes del pitazo inicial, toda la presión la tenía el Cardenal, al cual solo le servía un resultado para ser finalista. Poco influyó un escenario a reventar, colmado de hinchas embajadores, un himno cantado por más de 40.000 personas que estremeció el Coloso de la 57. Apenas Andrés Rojas dio el pitazo inicial, Santa Fe habló con fútbol, agresivo sin balón. En la primera transición en campo contrario consiguió un tiro de esquina, jugada de la cual derivó el primer tanto Cardenal, la presión e intensidad primó, Arévalo dudó y Mosquera y Hugo se encargaron de liquidar, para a los 2 minutos de juego pasarle toda esa presión a Millonarios.
Después, Santa Fe demostró que estudió a su rival a la perfección y los posibles escenarios del juego. Jugó con la necesidad de su rival, que volvió a cometer errores capitales, aturdido por el inicio del juego. Volvió a perder en salida y, con un equipo saliendo, en dos toques Santa Fe puso a Ewil Murillo de frente a Montero. El volante Cardenal en carrera definió por debajo de un arquero inmenso, pero que le cuesta abajo. 0-2 en menos de diez minutos, resultado que congeló el Coloso de la 57 y fue una bofetada hasta para los más optimistas.
Millonarios lo intenta, pero Santa Fe no negocia el resultado
El remate del primer tiempo y el segundo tiempo fue de dominio absoluto de Millonarios. La presión del equipo albiazul llevó a Santa Fe a retroceder, a correr todo el partido detrás de la pelota. Aun así, el Cardenal llevó a Millonarios al escenario que desde hace años no le viene bien: el de proponer desde la posesión. Millonarios sin espacios es un equipo al que le cuesta infinitamente. Anoche, con un Santa Fe replegado, no se le cayó una idea. La ansiedad y el apuro lo llevaron a no buscar otras maneras de atacar, como por ejemplo la media distancia, el uno contra uno, el juego aéreo con precisión.
El partido entró en un monólogo, donde Santa Fe se defendió de manera impecable, pero se equivocó en la toma de decisiones en las transiciones. Tampoco supo sostener la pelota y mucho menos bajarle la intensidad a Millonarios. Aun así, la presión emocional del Embajador, a medida que avanzó el reloj, lo nubló, lo limitó y técnicamente lo terminó eliminando.
“Santa Fe anotó un par de goles demasiado temprano, y desde allí ya fue más difícil poder revertir una situación complicada. Tengo muchas dudas con ese primer gol, no he podido entender por qué la línea está trazada de la manera como está. Ese gol nos lo pone muy difícil y, lastimosamente, no lo pudimos voltear”, afirmó David González.
Alexander Cortés




