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En el nordeste antioqueño, en límites rurales entre los municipios de Remedios y Yondó, la confrontación armada entre el Ejército de Liberación Nacional y el Clan del Golfo ha provocado el desplazamiento forzado de decenas de familias campesinas. La situación se concentra en la vereda Tamar Bajo, donde los enfrentamientos por el control territorial han obligado a los habitantes a abandonar sus viviendas ante el riesgo permanente por combates y la presencia de actores armados ilegales.
Una a una, cerca de veinte familias han salido de sus ranchos para resguardarse en el casco urbano más cercano, que corresponde a Yondó, pese a que administrativamente pertenecen al área rural de Remedios. En total, son 55 campesinos los que han llegado al municipio receptor en busca de protección. La Alcaldía de Yondó habilitó la Casa de la Cultura como albergue temporal para atender la emergencia humanitaria, mientras se define una solución que permita su eventual retorno.
De acuerdo con las autoridades locales, la mayoría de los desplazados son menores de edad. Entre ellos se contabilizan al menos 25 niños y niñas concentrados en el albergue, además de dos mujeres en estado de embarazo. El alcalde de Yondó, Yerson Ariza, advirtió que los menores “están expuestos al reclutamiento de grupos armados en estas veredas”, lo que agrava el panorama y limita cualquier posibilidad de permanencia en el territorio mientras continúe la confrontación. La presencia de menores en riesgo eleva la gravedad de la crisis humanitaria.
Las familias afectadas han solicitado la presencia permanente de la Fuerza Pública en la zona rural de Remedios como condición para regresar a sus viviendas y retomar sus actividades agrícolas. Según los testimonios recogidos, la disputa armada no solo busca el control territorial, sino también la recuperación de cuerpos de integrantes muertos en combate, lo que ha intensificado la presión sobre la población civil.
En respuesta, el Ejército Nacional inició operaciones para intentar retomar el control de sectores rurales. El general Eduardo Arias, comandante de la Séptima División, explicó que en la zona se han identificado puntos con artefactos explosivos improvisados, lo que obliga a adelantar labores de desminado de manera cuidadosa. “Sabemos que hay puntos en los que han sido colocados artefactos explosivos improvisados y es un trabajo que se tiene que hacer de manera meticulosa”, señaló el oficial al referirse a los riesgos que persisten. La presencia de explosivos improvisados complica el retorno seguro de las familias.
Hasta el momento, se ha conocido que el Ejército solicitó apoyo a la Gobernación para enfrentar la presencia de los grupos armados en Remedios. Mientras avanzan las operaciones militares y continúa la atención humanitaria en Yondó, las familias desplazadas permanecen a la espera de condiciones de seguridad que permitan su retorno a Tamar Bajo.
Juan Joya




