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18 septiembre, 2025De la mano de Dayro Moreno, Once Caldas dio un gran paso para volver a ser semifinalista de un torneo internacional tras 21 años.
Once Caldas una vez más mostró que su gran campaña en la Copa Sudamericana, viniendo desde la fase previa, no es casualidad. Revalidó por qué es el único representante colombiano en torneos internacionales; con mucha personalidad y jerarquía salió al estadio Banco Guayaquil a traerse un buen resultado, y no solo lo conseguiría, sino que también mostraría que el equipo no solo ha crecido mucho futbolísticamente, sino que ahora encuentra una nómina extensa, competitiva y llena de confianza, la cual respalda a un goleador que siempre marca, aparece y, con su doblete, tiene al Once soñando con una nueva semifinal internacional.
La disposición y efectividad marcaron la diferencia
Desde el minuto uno, Once Caldas no especuló, haciendo uso de jugadores que ya podía utilizar a partir de esta instancia, caso Robert Mejía, que pesó en el medio campo, y sus baluartes. Salió a buscar el partido, sin esconderse, tampoco tirado atrás, tomó las precauciones necesarias para contrarrestar al local, un 4-4-2 compacto, vehemente en los duelos, agresivo en marca y tremendamente peligroso en las transiciones. Empezó a ganar metros en la cancha, confianza con la pelota y a poner el partido de ida y vuelta.
La eficacia era una palabra clave ante el ‘mata gigantes’: aprovechar las oportunidades de gol significaría pasarle la presión al local. Sería, quién más sino Dayro Moreno, el goleador de la Copa Sudamericana, quien abriría el marcador, tomando una pelota en el aire producto de un magnífico centro de Juan David Cuesta, que no solo es garantía marcando, sino que también tiene mucha técnica con el balón. Mandó un centro al segundo palo para que el goleador la impactara de lleno y fulminara al golero Guido Villar.
12 minutos más tarde, el partido cambiaría: una acción en la cual Mateo Carbajal le metió un codazo en el rostro a Riquett, jugada que terminó con el central cortado. La sangre y la crudeza de la repetición no dejaron cabida a sobrepensar; el central decidió expulsar a Carbajal e Independiente del Valle se quedó con uno menos, con 56 minutos por delante.
Un gol arrancando el segundo tiempo liquidó a Independiente del Valle
Apenas ambos equipos volvían a entrar en calor, Independiente del Valle, ya con el replanteo tras la expulsión y decidido a remontar el juego en casa, recibió un cachetazo de entrada. Haciendo uso de lo que se conoce como el aprovechamiento de espacios, Mateo García y Dayro Moreno se conectaron en medio de muchos hombres de Independiente del Valle, que no presionó al lanzador. Retrocediendo le dio amplitud a García, la marca de una buena diagonal y la precisión del pase filtrado encontraron al goleador de cara a portería, quien hizo un control dirigido y definió a ras de piso para poner el juego 0-2 apenas a los 4 minutos del segundo tiempo.
De allí en adelante le tocó a Independiente salir, arriesgar, jugar con la necesidad. Por lapsos, el envión y las individualidades de jugadores como Spinelli y Guagua aparecieron, pero también una gran noche de James Aguirre, que tuvo un par de intervenciones que mantuvieron el cero. Once Caldas tuvo muchos espacios desde la contra y pudo haber aumentado el marcador, sin embargo, la ansiedad y la decisión de un equipo que jugaba con el cuchillo entre los dientes lo impidieron.
Ventaja de 2 para el Once Caldas, que anoche sumó su décima victoria en esta edición de la Copa. En 12 juegos, en un 80% ha salido ganador, continúa invicto en la fase final del certamen y el próximo miércoles en Palogrande buscará sellar su clasificación, volverse a meter entre los 4 mejores de un torneo internacional.
Alexander Cortes




