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10 septiembre, 2026En Colombia, 2.823 personas murieron por suicidio en 2025; la cifra aumentó entre adolescentes y mayores de 75 años.
La prevención del suicidio vuelve al centro de la conversación este 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio. En Colombia, 2.823 personas murieron por esta causa durante 2025, según los datos citados del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
En el marco de esta fecha, el presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, Diego Vargas, advirtió que el problema presenta comportamientos diferentes según la población. Aunque los hombres concentran la mayoría de las muertes, las mujeres presentan con mayor frecuencia conductas suicidas.
De las muertes registradas en Colombia durante 2025, 2.209 correspondieron a hombres y 614 a mujeres. El balance también muestra cambios que preocupan a los especialistas en grupos de diferentes edades.
Entre 2024 y 2025 se presentó una leve disminución de los suicidios en hombres, pero el comportamiento fue diferente entre las mujeres. En el mismo periodo, los suicidios aumentaron 15 % entre adolescentes de 12 a 17 años y cerca de 39 % entre mayores de 75 años.
El panorama mundial también mantiene la alerta. De acuerdo con Vargas, cerca de 800.000 personas mueren cada año por suicidio en el mundo, una cifra que equivale aproximadamente a una muerte cada 40 segundos.
El especialista identifica el estigma como una de las principales barreras para buscar atención. “En pleno 2026, el estigma sigue siendo la principal barrera de acceso”, afirmó, al explicar que muchas personas temen ser juzgadas o señaladas por acudir a un psicólogo o psiquiatra.
Vargas sostiene que esa barrera puede impedir que quienes atraviesan una crisis reciban atención a tiempo. Según su explicación, siete de cada diez personas que necesitan pedir ayuda podrían abstenerse de hacerlo por el estigma, lo que dificulta hablar abiertamente sobre salud mental.
La prevención también pasa por reconocer cambios que pueden advertir que una persona atraviesa una situación de riesgo. Claudia Zapata Ángel, médica psiquiatra y especialista en Terapia Cognitiva, señala alteraciones repentinas del sueño o el apetito, abandono del cuidado personal, aislamiento, irritabilidad y aumento del consumo de alcohol o sustancias como señales que requieren atención.
También existen manifestaciones verbales y conductuales más directas. Hablar de sentirse una carga, despedirse sin una razón aparente, regalar objetos de valor o aislarse progresivamente pueden indicar que una persona necesita acompañamiento profesional y cercano.
La especialista insiste en que preguntar directamente por pensamientos suicidas no induce a una persona a quitarse la vida. Por el contrario, puede abrir un espacio para que hable sobre lo que está viviendo y facilitar que reciba ayuda antes de que la crisis avance.
Vargas coincide en la necesidad de actuar frente a los primeros síntomas. “Siempre instamos y motivamos a las personas a consultar, pedir ayuda y hablar abiertamente sobre lo que les está sucediendo”, señaló el presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría.
El problema también tiene una dimensión territorial. Según Claudia Zapata Ángel, Amazonas, Guainía y los departamentos del Eje Cafetero —Risaralda, Caldas y Quindío— presentan algunas de las tasas de mortalidad por suicidio más altas del país, por encima del promedio nacional.
Ante este escenario, la campaña “Ni los héroes luchan solos”, promovida por Aspen durante Septiembre Amarillo, busca llevar la conversación más allá de una fecha conmemorativa. La iniciativa plantea fortalecer las redes de apoyo en familias, colegios y espacios laborales.
Para Martín Javier Martínez, CEO de Aspen Clúster Andino, hablar de salud mental debe convertirse en una práctica cotidiana. Familias, aulas y lugares de trabajo pueden convertirse en espacios de apoyo para quienes atraviesan un trastorno o una crisis emocional.
La doctora Zapata Ángel considera que las redes de apoyo constituyen uno de los principales factores protectores frente al suicidio. Sentirse acompañado puede reducir el riesgo de ideación, intento y muerte por suicidio, según la especialista.
La fecha plantea así un desafío que va más allá de septiembre: romper el silencio y facilitar que pedir ayuda deje de verse como una señal de debilidad. La detección temprana, la escucha sin juicios y el acceso oportuno a profesionales pueden marcar la diferencia para quienes atraviesan una crisis de salud mental.




