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Las conversaciones políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2026 comenzaron a tomar forma tras las reuniones sostenidas en el norte de Bogotá entre la senadora Paloma Valencia y el exdirector del DANE, Juan Daniel Oviedo. Los encuentros, realizados en medio del reacomodo de fuerzas políticas tras las consultas interpartidistas, se centraron en revisar coincidencias programáticas y evaluar la posibilidad de una fórmula presidencial que combine sus perfiles políticos y técnicos.
De acuerdo con lo discutido en los encuentros, el diálogo ha girado alrededor de temas relacionados con seguridad, desarrollo económico, política social y gobernabilidad, con el propósito de determinar si existe una base común suficiente para una alianza electoral. Aunque las conversaciones continúan en fase exploratoria, el acercamiento ha despertado atención dentro del espectro político, especialmente en sectores del uribismo, donde surgieron reacciones frente al rumbo que podría tomar una eventual candidatura.
En medio de ese debate, el expresidente Álvaro Uribe Vélez defendió públicamente a la senadora Valencia frente a críticas que han surgido por su posición frente al proceso de paz firmado con las antiguas FARC. El exmandatario señaló que la dirigente conserva una línea política basada en convicciones y capacidad de diálogo. “Paloma es de principios, de convicción coherente, no oportunista. Como buena legisladora sabe concertar y buscar opciones; lo ha hecho con diferentes gobiernos, incluso con interlocutores con quienes tiene profundas diferencias. Ha demostrado que puede debatir y construir alternativas sin renunciar a sus convicciones”, afirmó.
Uribe también profundizó en sus cuestionamientos al acuerdo de paz firmado en La Habana, al considerar que dejó un precedente negativo en materia de justicia y seguridad. “La Habana dio un muy mal ejemplo de impunidad por delitos atroces como el secuestro, la violación de niños y otros crímenes graves. Además otorgó elegibilidad política a quienes participaron en esas conductas. Nuestras críticas no son para que los encarcelen, eso ya está definido, pero es muy importante que el país entienda las consecuencias de esas decisiones para el futuro institucional y para la seguridad”, señaló.
En su pronunciamiento, el expresidente también vinculó su crítica al proceso de paz con la evolución de los cultivos ilícitos y la situación de orden público. “En 2012 Colombia había bajado a cerca de 48 mil hectáreas de cultivos ilícitos; con los anuncios de La Habana y el cambio de gobierno en 2018 ya se hablaba de más de 220 mil, y hoy se habla de más de 300 mil hectáreas. A esto se suma la presencia de miles de personas en armas y ciudades con bandas dedicadas a la distribución de droga. Eso es inviable para el país”, indicó.
Uribe añadió que, pese a esas críticas, su sector político ha respaldado la atención social a comunidades vulnerables y a personas que se desmovilicen. “Siempre hemos dicho que a los desmovilizados hay que apoyarlos y que a los municipios pobres hay que atenderlos con o sin acuerdo. Paloma tiene una propuesta social para el campesinado que incluye también a quienes dejan las armas. Hemos sido amigos del diálogo, pero no de la impunidad”, expresó.
Dentro del mismo sector político también surgieron reparos frente a la posibilidad de respaldar candidaturas que, según algunos dirigentes, defiendan el acuerdo de paz. La senadora María Fernanda Cabal reiteró su oposición a la Jurisdicción Especial para la Paz y recordó la postura que ha mantenido durante años dentro del Congreso. “En nuestro partido hemos luchado siempre por las víctimas que dejaron los terroristas de las FARC. Durante más de nueve años nos hemos opuesto a la llamada justicia especial para la paz creada por la guerrilla y el gobierno de Santos en La Habana. He intentado impulsar reformas a ese tribunal de impunidad, pero ninguna ha prosperado”, afirmó.
La congresista agregó que, en su opinión, el partido no debería respaldar proyectos políticos que defiendan ese acuerdo. “El Centro Democrático no puede estar de acuerdo con candidaturas que respalden el acuerdo de impunidad con las FARC ni con su implementación. Ese acuerdo le ha costado al país más de 107 billones de pesos y, lejos de traer paz, ha dejado más violencia e impunidad”, sostuvo.
Cabal también pidió a la senadora Valencia mantener la línea política que ambas defendieron durante años en el Congreso. “Le pido a Paloma que preserve la oposición firme que dimos juntas en la Comisión Primera contra las FARC y contra este proceso. Colombia rechaza la impunidad de criminales de lesa humanidad y de guerra que secuestraron, violaron, reclutaron y desaparecieron a miles de niños”, señaló.
Mientras continúan estas posiciones dentro del uribismo, las conversaciones entre Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo siguen abiertas. El proceso, por ahora, busca tender puentes y evaluar si las coincidencias políticas y programáticas pueden traducirse en una alianza electoral con miras a la contienda presidencial de 2026, un escenario que aún depende de nuevas reuniones y definiciones dentro de las distintas corrientes políticas que participan en el debate.
Juan Joya




