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7 marzo, 2026Según especialistas en salud y nutrición, la insulina es una hormona esencial que produce el páncreas y que cumple un papel fundamental en el manejo del azúcar en el organismo. Cada vez que una persona consume alimentos, especialmente aquellos que contienen carbohidratos, el cuerpo los transforma en glucosa. Esa glucosa pasa al torrente sanguíneo y es allí donde la insulina entra en acción. Su función principal es ayudar a que el azúcar llegue a las células, donde se utiliza como fuente de energía o se almacena para ser utilizada más adelante por el organismo.
De acuerdo con expertos, cuando la insulina aumenta de forma temporal después de comer se producen los llamados picos de insulina. Estos incrementos no son necesariamente negativos, ya que forman parte de un proceso natural del cuerpo para mantener equilibrados los niveles de glucosa en la sangre. Cada comida genera una respuesta de insulina que permite que el organismo procese adecuadamente los nutrientes. Por esta razón, los especialistas aseguran que es normal que a lo largo del día el cuerpo experimente varios de estos aumentos.
En ese sentido, los profesionales de la salud explican que el organismo mantiene un nivel basal de insulina cuando la persona está en ayuno, es decir, cuando no ha ingerido alimentos durante varias horas. Sin embargo, después de cada comida, la liberación de esta hormona aumenta para controlar el nivel de azúcar que llega a la sangre. Por lo general, esto ocurre en momentos clave del día como el desayuno, el almuerzo o la cena, cuando el cuerpo necesita procesar la energía que aportan los alimentos.
No obstante, los expertos advierten que los problemas pueden surgir cuando existe un desequilibrio entre la cantidad de insulina y la glucosa presente en la sangre. Si el organismo produce poca insulina, el azúcar no logra ingresar a las células y permanece circulando en la sangre. En cambio, cuando el cuerpo libera demasiada insulina, el nivel de glucosa puede disminuir más de lo necesario, lo que puede generar síntomas como debilidad, mareo o sensación de fatiga.
Asimismo, señalan que algunas condiciones de salud están relacionadas con alteraciones en la producción o el funcionamiento de esta hormona. Entre ellas se encuentran la hipoglucemia, que ocurre cuando el azúcar en sangre baja demasiado, así como la obesidad o la diabetes tipo 2, que pueden desarrollarse cuando el organismo no produce suficiente insulina o cuando las células no responden adecuadamente a ella. En estos casos, los niveles de glucosa pueden mantenerse elevados incluso cuando la persona está en ayunas.
Frente a este panorama, especialistas recomiendan adoptar hábitos saludables que ayuden a mantener equilibrados los niveles de glucosa y de insulina. Reducir el consumo de azúcares añadidos, bebidas azucaradas y productos ultraprocesados puede ser una medida clave para evitar alteraciones en el metabolismo. Asimismo, aconsejan priorizar una alimentación basada en frutas, verduras y alimentos integrales, además de realizar actividad física de manera regular, ya que el ejercicio contribuye a que el organismo utilice la energía disponible y mejore el manejo de la glucosa.

7 claves para reducir el pico de glucosa en el desayuno
- Elegir carbohidratos de bajo índice glucémico: Expertos recomiendan preferir frutas enteras de temporada en lugar de jugos o batidos. También aconsejan optar por panes integrales de lenta absorción, como centeno, espelta o trigo sarraceno, y priorizar lácteos fermentados como el yogur en lugar de la leche.
- Consumir una cantidad moderada de carbohidratos: Los especialistas sugieren desayunos con 20 a 40 gramos de hidratos de carbono, combinados con proteínas y grasas saludables, para que el aumento de la glucosa en sangre sea más gradual.
- Agregar proteínas y grasas saludables: Incluir alimentos como huevos, queso, atún o tofu, así como grasas saludables presentes en frutos secos, semillas, aguacate o aceite de oliva, puede ayudar a que la absorción de los carbohidratos sea más lenta.
- Cuidar el orden de los alimentos: El orden de la ingesta puede influir en el control de la glucosa. Si los niveles están bajos, se recomienda comenzar por los carbohidratos; si están altos, es preferible iniciar con proteínas y grasas.
- Elegir bien las bebidas vegetales: Aconsejan revisar las etiquetas y evitar bebidas vegetales con azúcares añadidos. También recomiendan limitar las de arroz o avena y preferir opciones como almendra, coco o avellana sin azúcar.
- Preferir lácteos enteros o semidesnatados: Los lácteos con mayor contenido de grasa permiten una absorción más lenta de los azúcares,además de tener menos procesamiento y aditivos.
- Reducir el uso de azúcares y endulzantes: Los especialistas sugieren acostumbrarse al sabor natural de los alimentos y usar especias como canela o vainilla para dar sabor. También recomiendan evitar el consumo frecuente de miel, siropes o edulcorantes.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




