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21 noviembre, 2025En la noche del jueves 20 de noviembre, el presidente Gustavo Petro compartió un extenso mensaje en la red social X en donde se refirió sobre la crisis de Venezuela, poniendo sobre la mesa una propuesta para que la salida del régimen del dictador Nicolás Maduro sea negociada y que permita un “gobierno de transición compartido” y elecciones libres sin presiones.
El jefe de Estado explicó que ha participado “activamente buscando un diálogo nacional en Venezuela” y detalló que incluso llegó a mediar “entre el gobierno de Maduro y el de Biden, antes de elecciones”. En ese sentido señaló que en Bogotá se reunieron delegaciones de Europa, Estados Unidos, Venezuela, Colombia y representantes de la oposición venezolana con el objetivo de acercar posiciones. El plan inicial buscaba desmontar sanciones, “abrir un clima de descalamiento del conflicto político rápido y lograr elecciones libres cuánto antes”; sin embargo, insistió en que nada de eso ocurrió.
Según Petro, los compromisos internacionales no se cumplieron y esto afectó la legitimidad del proceso electoral. El mandatario recordó que “no se presentó el desbloqueo de Venezuela”, que la líder opositora María Corina Machado no pudo participar y que tampoco se retiraron los señalamientos contra Nicolás Maduro. “Las elecciones no fueron libres. Dije públicamente: no son libres las elecciones bajo un país bloqueado”, afirmó. Para el gobernante colombiano, esta situación dejó en evidencia que la estrategia internacional no fue la adecuada y que se perdió la oportunidad de construir confianza entre las partes enfrentadas dentro de Venezuela. Por lo anterior, sugirió que se debió insistir en un modelo más cercano al aplicado en Colombia en el siglo XX.
En ese contexto, el presidente explicó que su propuesta central consistía en un acuerdo político inspirado en el Frente Nacional, modelo que, según dijo, permitió poner fin a una guerra con más de 300.000 muertos en Colombia. “Creo que la estrategia fue equivocada… y que era más valiosa la que bajo la experiencia colombiana… se produjo”, aseguró. Así, planteó a Estados Unidos, a la oposición venezolana y al gobierno de Maduro la posibilidad de un “gobierno compartido durante un tiempo que permitiera la construcción de confianza”. Este modelo debía conducir a elecciones verdaderamente libres y verificables. No obstante, señaló que aunque algunas figuras de la oposición apoyaron la idea, sectores del gobierno venezolano la rechazaron rápidamente.
El mandatario añadió que la propuesta incluía un mecanismo democrático para darle legitimidad, ya fuera mediante un plebiscito o una declaración de Estado ante las Naciones Unidas. Aun así, “al final tampoco se llevó a la práctica”. Petro también reveló que se había conformado una comisión latinoamericana integrada por México, Brasil y Colombia para facilitar la mediación. Según aseguró, “el sectarismo reinante y el afán de Biden no permitieron alcanzar una salida negociada de ningún tipo”. Con el tiempo, las tensiones aumentaron y, sumadas al bloqueo económico, dieron paso a un escenario más incierto para la región, y eso, según él, ha empeorado la posibilidad de encontrar una solución política estable.
Igualmente, expresó su preocupación por una posible salida militar o por un colapso violento del Estado venezolano, y advirtió que un “desmantelamiento violento del estado venezolano actual traerá un fortalecimiento de los grupos y bandas armadas que buscarán control territorial”. Incluso, comparó el riesgo con lo ocurrido en Libia y en algunas zonas del Medio Oriente, y cuestionó la idea de una operación “quirúrgica” al estilo de Panamá, recordando que ese episodio dejó miles de muertos.
De igual manera, alertó sobre el impacto regional que tendría un escenario de guerra prolongada. Explicó que las economías ilícitas pueden sostener ejércitos y facciones armadas capaces de repartirse territorios, especialmente en zonas petroleras. “Las economías ilícitas pueden mantener grupos armados (…) tan fuertes como para fragmentar el territorio y el Estado”, añadió. Para él, insistir en una salida de fuerza significaría repetir errores históricos ya vividos en Colombia. Recordó que la guerra civil entre liberales y conservadores sólo terminó cuando se comprendió que “las políticas de exclusión y de abolición violenta de la diferencia no sirven para nada”.
Finalmente, el primer mandatario reafirmó que la única salida posible para Venezuela debe ser dialogada e incluyente. Insistió en que “siempre que en la complejidad social venezolana se intente una exclusión de un sector poblacional real, la posibilidad de una solución política se alejará”. Por eso defendió nuevamente su planteamiento de un modelo transitorio compartido que permita convocar una “voluntad popular amplia” sin presiones indebidas. Ya que, según su argumento, solo así Venezuela podrá abrir caminos democráticos reales y evitar un colapso similar al de otros países en conflicto.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




