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27 junio, 2025En la tarde del jueves 26 de junio, el presidente Gustavo Petro llegó al municipio de Ocaña, Norte de Santander, donde lideró una jornada para impulsar la inversión a la agroindustria y la comercialización en esta región del país, con el objetivo de transformar la productividad.
Desde la Plaza de Ferias, el jefe de Estado entregó maquinaria e insumos agrícolas por más de 20.500 millones de pesos y afirmó que los tres pilares para impulsar la productividad en la región del Catatumbo son la industrialización, la asociatividad y el conocimiento. “Que la región sea cebollera al máximo. Primero, productividad. Segundo, asociación. Esto tiene que ver con la organización. Hay una alta organización social en el Catatumbo y eso hay que aprovecharlo, como en el Cauca, como en Nariño. En otras zonas la desorganización es altísima. Asociación cooperativa. Algunos productos salen más baratos si se compran al por mayor que si se compran por familia. Ahí es donde se puede, bien organizados, con una gerencia bien escogida, porque si no se roba la plata, lograr bajar los costos de los insumos, por ejemplo”, expuso.
En ese sentido, indicó que el mundo no puede seguir comprando carbón y petróleo, por lo que se debe tratar que las máquinas que usan diésel puedan usar energía solar. “Hay que ver cómo técnicamente se acondicionan estas máquinas para que usen energía limpia, y eso abarata la producción también. Pero la asociatividad hay que construirla. Comprar los fertilizantes con economías de escala, etc. Y el tercer factor es la industrialización, o sea, las máquinas. Entonces, tenemos asociatividad, industrialización, conocimiento, y son los tres pilares de la productividad. Si eso fluye en la región, estamos salvados”, añadió.
El jefe de Estado también se refirió al aumento de la productividad de la hoja de coca, aclarando que no se trata de una expansión en el tamaño de los cultivos, sino de una falla estructural que debe enfrentarse con procesos de sustitución por regiones, a partir de productos que generen una productividad superior a la de la coca y que tengan un impacto positivo en las comunidades.
“Aquí empezamos a ver las fallas, porque si la hoja de coca está creciendo en productividad, no en tamaño de los cultivos, entonces lo que tenemos que proponer como sustituto, que es nuestra política, sustituir regiones, no individuos, no familias, porque entran inmediatamente en peligro, pues tiene que ser por una producción que incremente también su productividad, o si no se queda más irrentable que la hoja de coca y entonces tampoco estamos haciendo nada”, expuso.
Además, explicó el porqué no utilizan la hoja de coca para cosas útiles, incluso en alimentación, “porque tienen nutrientes, según los indígenas incas que fueron los que descubrieron en la selva amazónica esta mata”, continuó explicando; sin embargo, señaló que no se hace porque no es el Gobierno quien da el permiso, sino el Comité sobre drogas de las Naciones Unidas, que es la Comisión de Estupefacientes (CND) —órgano de formulación de políticas sobre drogas dentro del sistema de la ONU y forma parte del Consejo Económico y Social (ECOSOC)—.
“Con Bolivia hemos hecho un gran esfuerzo y la embajadora Gil, que ahora cambia de ocupación, se va para la OEA y ella ha logrado unos avances muy importantes, pero aún sólo hasta este momento hay un comité de científicos autorizado por la ONU que nos toca pagar a nosotros, compañero sabe, porque los países poderosos no están pagando precisamente para que no funcione, y nosotros sí sabemos, debemos saber qué dice la ciencia, porque son científicos y yo propongo que Colombia y Bolivia paguemos ese comité, para que tengamos una información certera que nos ayudaría en los próximos años a tener un uso útil y benigno de la hoja de coca”, puntualizó.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




