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17 diciembre, 2025Artículo Periodístico Profesional:
Una disputa institucional de alto nivel se desató en el Congreso de la República. El Partido de la U reclamó formalmente la curul del presidente de la Cámara de Representantes, Julián López, luego de que este presentara su renuncia a la militancia. La colectividad argumenta que el escaño le pertenece al partido y no al congresista individual, por lo que su salida del directorio debería conllevar la vacancia del cargo.
La controversia se originó tras la dimisión presentada por López, quien abandonó el partido en medio de públicas diferencias con la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro. Sin embargo, el legislador ha sido enfático en que su decisión no implica abandonar su función en el Congreso, afirmando que continuará su labor de manera independiente.
Frente a esta postura, Alexander Vega, codirector de ‘la U’, elevó la tensión al exigir la renuncia al escaño como requisito para tramitar la salida partidista. “Para que esta renuncia sea aceptada y tenga un efecto legal y jurídico, tiene que renunciar igualmente a la curul”, indicó Vega, tras confirmar la recepción de la carta del representante.
Vega fundamentó la exigencia en una interpretación estricta de la normativa vigente. “La ley y la jurisprudencia han manifestado que las curules y dignidades son de los partidos políticos”, añadió, subrayando que, por lo tanto, lo correcto sería que López “entregue el cargo que hoy ocupa a nombre de la colectividad”.
No obstante, el presidente de la Cámara se aferra a su posición y al mandato popular. En su carta de renuncia, López fue contundente: “Dejo constancia de que esta decisión no afecta el ejercicio de mi curul, la cual, contra toda pretensión de ilegitimidad, corresponde al mandato soberano de decenas de miles de vallecaucanos”. Además, advirtió que su salida del partido “no constituye, en modo alguno, una renuncia a mis causas ni a la responsabilidad” para con sus electores.
Este cruce de declaraciones abre un nuevo y complejo debate jurídico en el centro de la democracia colombiana, centrado en un interrogante fundamental: ¿La curul es propiedad del partido que postuló al candidato o es un mandato personal e intransferible del ciudadano electo? La respuesta, que probablemente deberán dilucidar las altas cortes, definirá no solo el futuro político de Julián López, sino también un precedente crucial para la relación entre partidos y congresistas en el país.
Sala Digital Colmundo




