En una acción conjunta sin precedentes, la Policía Nacional de Colombia, en coordinación con el Ejército Nacional y la Fiscalía General de la Nación, asestó un contundente golpe a las redes de minería y comercio ilícito de minerales estratégicos. La “Operación Uranio” resultó en la incautación de 49 toneladas de coltán y estaño –valoradas en 5.000 millones de pesos– y la captura de seis personas en Villavicencio. El cargamento, extraído ilegalmente en Guainía y Vichada, pretendía ser exportado a China desde el puerto de Cartagena.
El brigadier general José James Roa Castañeda, director de Carabineros y Protección Ambiental, destacó la importancia de la intervención: “Este material, proveniente de la explotación ilegal, financiaba estructuras criminales. El coltán es clave para fabricar tecnología como celulares y computadores, lo que lo hace altamente cotizado en mercados internacionales”.
La operación no solo desarticuló una ruta de tráfico, sino que evitó el saqueo continuo de recursos naturales en zonas de alta biodiversidad. Según las autoridades, estas redes ilegales operaban bajo un modelo de exportación clandestina, burlando controles aduaneros.
La minería ilegal en Guainía y Vichada ha generado devastación ambiental: deforestación, contaminación de ríos con mercurio y afectaciones a comunidades indígenas. “Estos ecosistemas son vitales para el país. La extracción sin control destruye hábitats y pone en riesgo la supervivencia de poblaciones locales”, explicó Roa Castañeda.
Con la incautación, se protegió un área equivalente a cientos de hectáreas de bosque y se evitó el uso de químicos tóxicos en procesos de extracción.
El destino final del cargamento –China– revela la dimensión transnacional del problema. Las autoridades colombianas resaltaron la necesidad de fortalecer la coordinación con agencias globales para rastrear mercados ilegales. “Este caso evidencia cómo el tráfico de minerales alimenta cadenas criminales internacionales”, señaló un vocero de la Fiscalía.
La operación contó con el apoyo del Grupo de Operaciones Especiales Contra la Explotación Ilícita de Minerales, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y unidades de inteligencia.
La Policía Nacional reafirmó su lucha contra la minería ilegal, parte de la estrategia para proteger el capital natural del país. “Seguiremos atacando estas redes que degradan el ambiente y financian la ilegalidad”, concluyó Roa Castañeda.
Este golpe sienta un precedente en la protección de recursos estratégicos y refuerza los controles para evitar su salida ilegal del territorio nacional.
Humberto ‘Toto’ Torres