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La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó este lunes un informe que revela una cifra alarmante: una de cada 100 muertes en el mundo corresponde a un suicidio. Solo en 2021, esta causa cobró la vida de aproximadamente 727.000 personas, lo que la convierte en una de las principales problemáticas de salud pública a nivel global. El dato, que forma parte del informe “World Mental Health Today”, fue presentado junto al nuevo “Atlas de Salud Mental 2024”, en vísperas de la Reunión de Alto Nivel de Naciones Unidas sobre enfermedades no transmisibles.
“El suicidio es una tragedia humana que se puede prevenir. Cada muerte representa una historia de sufrimiento que no fue atendida a tiempo”, declaró Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. Según el organismo, el suicidio supera en número de víctimas a enfermedades como el VIH, el cáncer de mama, el paludismo, e incluso a las guerras y homicidios.
El informe subraya que el suicidio es una de las principales causas de muerte entre los jóvenes. En 2021, fue la segunda causa de muerte entre mujeres de 15 a 29 años y la tercera entre hombres del mismo grupo etario. En total, 170.000 de los fallecimientos por suicidio correspondieron a personas entre 10 y 29 años, y otros 225.000 a adultos entre 30 y 49. “Entre cada muerte por suicidio hay al menos 20 intentos”, explicó Devora Kestel, jefa del Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OMS.
Aunque la tasa mundial de suicidios ha disminuido un 35 % entre 2000 y 2021, la OMS advierte que el progreso es insuficiente. El objetivo de desarrollo sostenible fijado por Naciones Unidas en 2015 buscaba reducir en un tercio las tasas de suicidio para 2030. Sin embargo, de mantenerse la tendencia actual, la reducción solo alcanzaría el 12 % en los próximos cinco años. “Estamos lejos de cumplir la meta. La falta de inversión y de voluntad política está costando vidas”, señaló Kestel.
El informe también destaca que el 73 % de los suicidios ocurren en países de ingresos bajos y medios, donde vive la mayor parte de la población mundial. Aunque los países de ingresos altos presentan tasas más elevadas, la OMS advierte que las comparaciones pueden ser imprecisas debido a la calidad desigual de los datos estadísticos. En muchos países, el suicidio sigue siendo un tema tabú, lo que dificulta la recolección precisa de información y la implementación de políticas efectivas.
Más allá de las cifras, el organismo expresa preocupación por el aumento de los trastornos mentales. Según sus datos, más de mil millones de personas viven con condiciones como ansiedad, depresión, esquizofrenia o trastorno bipolar. “Entre 2011 y 2021, el número de personas con trastornos mentales creció más rápido que la población mundial”, señala el informe. La pandemia de COVID-19, los conflictos armados, el cambio climático y la precariedad económica han contribuido a agravar esta tendencia.
El impacto económico también es considerable. Solo la ansiedad y la depresión cuestan a la economía global un billón de dólares anuales, debido tanto a los gastos en salud como a la pérdida de productividad. A pesar de ello, el gasto promedio en salud mental representa apenas el 2 % de los presupuestos públicos en salud, una cifra que no ha cambiado desde 2017. En países de ingresos bajos, ese porcentaje es aún menor, lo que limita la capacidad de respuesta institucional.
“La transformación de los servicios de salud mental es uno de los desafíos más urgentes para la salud pública”, insistió Tedros Adhanom. “Invertir en salud mental significa invertir en las personas, las sociedades y las economías; es una medida que ningún país puede permitirse descuidar”. La OMS insta a los gobiernos a actuar con urgencia y garantizar que la atención en salud mental no se considere un privilegio, sino un derecho básico.
Entre las recomendaciones del informe se incluyen: ampliar el acceso a servicios comunitarios de salud mental, capacitar al personal médico en prevención del suicidio, eliminar el estigma social, mejorar los sistemas de recolección de datos y garantizar que los medicamentos esenciales estén disponibles en todos los niveles del sistema de salud. La OMS también propone que los países integren la salud mental en sus estrategias educativas, laborales y de protección social.
La presentación de estos informes busca influir en las estrategias globales de cara a la Reunión de Alto Nivel de Naciones Unidas sobre enfermedades no transmisibles, que se celebrará el próximo 25 de septiembre en Nueva York. Allí, los Estados miembros deberán rendir cuentas sobre sus avances en salud mental y comprometerse con nuevas metas. Para la OMS, el momento de actuar es ahora: “Cada 40 segundos, una persona muere por suicidio en el mundo. No podemos seguir ignorando esta realidad”.
Juan Joya




