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El Gobierno volvió a nombrar a Cielo Rusinque como superintendente de Industria y Comercio, apenas semanas después de que el Consejo de Estado anulara su designación por no cumplir con los requisitos del cargo. La decisión quedó oficializada en el Decreto 0361 de 2026, publicado en el Diario Oficial, y marca un giro en un caso que ya había tenido un pronunciamiento claro de la justicia. En la práctica, Rusinque solo estuvo por fuera del puesto durante un corto periodo antes de regresar.
La salida inicial se dio el 19 de marzo, el mismo día en que el alto tribunal concluyó que no tenía la experiencia exigida ni la convalidación adecuada de su posgrado en Colombia. Sin embargo, mientras ese proceso avanzaba, el Gobierno ya había hecho un movimiento clave: cambió las reglas para ocupar el cargo. Con esos ajustes, ahora se exige menos experiencia y ya no es obligatorio tener estudios de posgrado, lo que abre la puerta para que Rusinque sí cumpla con los nuevos requisitos.
El nuevo decreto no menciona en ningún momento el fallo del Consejo de Estado. Se limita a registrar que la funcionaria renunció al cargo y que es necesario llenar esa vacante para garantizar el funcionamiento de la entidad. Para justificar el nombramiento en medio de la ley de garantías, el Gobierno se apoyó en un concepto jurídico que permite este tipo de designaciones en cargos clave.
Desde el lado de los demandantes, la respuesta fue inmediata. El abogado Samuel Ortiz Mancipe anunció que volverán a demandar el nombramiento. A su juicio, lo que ocurrió no es solo un nuevo acto administrativo, sino una posible irregularidad: “Se incurrió en una causal de nulidad que se llama desviación de poder”, señaló, al considerar que se cambiaron las condiciones del cargo para favorecer un nombramiento específico y no el interés general.
También cuestionó la forma en que se manejaron los tiempos. Según explicó, la renuncia de Rusinque se aceptó rápidamente y coincidió con días en los que no corrían los términos judiciales, lo que habría evitado que el fallo quedara en firme en ese momento. Para los demandantes, ese detalle es clave dentro del nuevo proceso que preparan ante el Consejo de Estado.
El regreso de Rusinque también pone sobre la mesa su paso anterior por la entidad. Durante su gestión, las visitas de inspección a empresas aumentaron de forma significativa y se volvieron frecuentes los operativos sorpresa. Ese estilo de control generó respaldo dentro del Gobierno, pero también críticas, especialmente después de que la Procuraduría sancionara a varios funcionarios de la entidad por extralimitarse en sus funciones durante esas actuaciones.
El presidente Gustavo Petro ha defendido abiertamente a Rusinque y cuestionó el fallo que la sacó del cargo. Desde su perspectiva, la decisión del Consejo de Estado afectaba la independencia de la entidad frente a grandes empresas. Con este nuevo nombramiento, el Gobierno mantiene esa postura, aunque ahora el caso vuelve a manos de la justicia, que deberá revisar si hubo o no irregularidades en esta segunda designación.
Por ahora, Rusinque retoma funciones en una entidad clave para vigilar a las empresas y proteger la competencia en el país, mientras se prepara un nuevo pulso jurídico que podría, otra vez, definir su permanencia en el cargo.
Juan Joya




