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28 febrero, 2026¿Puede EE.UU. hablar de una “toma amistosa” cuando mantiene un bloqueo económico sobre Cuba desde hace décadas?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes 27 de febrero de 2026 que su administración está considerando la posibilidad de una “toma de control amistosa” en Cuba. La declaración se registró en Washington, cuando salía de la Casa Blanca rumbo a un viaje oficial a Texas, en medio de preguntas sobre el estado de las relaciones con la isla.
Ante los periodistas, Trump sostuvo que existen conversaciones en curso con el gobierno cubano y describió la situación interna del país como crítica. “El gobierno cubano está hablando con nosotros y tiene problemas muy serios”, señaló. Añadió que la falta de recursos y las dificultades económicas han llevado a que ambas partes mantengan contactos, dejando abierta la posibilidad de que esa relación derive en algún tipo de intervención acordada o reconfiguración del vínculo bilateral.
Declaraciones que se dan en medio de un progresivo deterioro económico de la isla, que enfrenta escasez de recursos y tensiones estructurales para sostener su modelo político. Estas condiciones han coincidido con una nueva fase de diálogo entre Washington y La Habana, pese al trasfondo de confrontación histórica que ha caracterizado la relación entre ambos países durante décadas.
Días antes, el secretario de Estado, Marco Rubio, había afirmado que Cuba necesita un “cambio radical”. Sus declaraciones se conocieron poco después de que Estados Unidos flexibilizara restricciones relacionadas con exportaciones de petróleo hacia la isla, decisión presentada como una medida humanitaria frente a la crisis energética que atraviesa el país.
Desde enero, Washington mantiene un régimen de control sobre el suministro energético hacia Cuba, bajo el argumento de que la situación en la isla constituye una “amenaza excepcional” para su seguridad nacional. Esta política se suma al embargo económico vigente desde hace décadas, que continúa siendo objeto de discusión política en Estados Unidos.
En ese escenario, la idea de una “toma amistosa” introduce un nuevo elemento en la relación bilateral. La propuesta se inserta dentro de una estrategia que se vale de la presión económica, ajustes selectivos en materia energética y contactos diplomáticos, mientras la crisis interna cubana sigue profundizándose y redefine el margen de negociación entre ambos gobiernos.
Juan Joya




