
De la tradición religiosa a la reflexión social: así se vive el Día del Hombre
19 marzo, 2026
“La reforma de salud impulsada por el Gobierno es un Frankenstein”: José Manuel Restrepo
19 marzo, 2026¿El discurso de conciliación conecta con los electores o queda rezagado frente a propuestas más radicales?
En entrevista exclusiva con Colmundo Radio, la fórmula presidencial integrada por Luis Gilberto Murillo y Luz María Zapata dejó ver algo más que un listado de propuestas: expuso una hoja de ruta que intenta conectar la política nacional con las realidades de las regiones. La conversación giró alrededor de seguridad, justicia, descentralización y cambio climático, pero también dejó entrever el tono de una campaña que busca abrirse espacio en medio de la polarización. Como parte de esa estrategia, anunciaron un acto masivo en Buenaventura el próximo 22 de marzo, concebido no solo como evento político, sino como símbolo de su apuesta territorial.
Murillo marcó el ritmo desde el inicio con una frase que resume su postura frente a la contienda: “Este no tiene sino una sola estación rumbo a la Casa de Nariño”. No fue una metáfora lanzada al aire. Durante la entrevista insistió en que su campaña no está en fase exploratoria, sino en consolidación, apoyada en su experiencia en el Estado y en la diplomacia. En ese punto, defendió la necesidad de recomponer y fortalecer la relación con Estados Unidos, no solo como aliado político, sino como principal fuente de inversión extranjera directa y cooperación en seguridad, un frente que —según dijo— no admite improvisaciones.
A su lado, Zapata se desmarcó rápidamente de cualquier rol secundario. “Yo no soy la de Murillo, yo soy Luz María Zapata de tú a tú con mi candidato a la presidencia”, afirmó, dejando claro que su papel dentro de la fórmula será activo, especialmente en el frente territorial. Su propuesta concreta apunta a algo que, en la práctica, suele quedarse en discurso: una descentralización con reglas claras. Planteó que, de llegar al Gobierno, una de las primeras decisiones sería convocar a gobernadores y alcaldes desde el inicio del mandato para alinear prioridades y evitar la desconexión entre el nivel central y las regiones.
Ese énfasis en las regiones no fue retórico. Ambos coincidieron en que el país sigue operando con una lógica centralista que limita la capacidad de respuesta en seguridad, infraestructura y desarrollo. Zapata lo resumió con una crítica directa: “los presidentes llegan con un discurso de descentralización, pero después quieren coger todo pa ellos”. Frente a eso, propusieron una ley de competencias que delimite funciones y recursos, con la idea de que los territorios no dependan de decisiones tomadas a distancia, sino que tengan margen real de acción.
La seguridad apareció como uno de los puntos más sensibles. Murillo tomó distancia de enfoques exclusivamente militares, pero también de lo que considera respuestas insuficientes. “No se trata de llegar y dar balín”, dijo, en referencia a las posturas más duras, pero tampoco —añadió— de abandonar territorios donde el Estado ha sido históricamente débil. Su planteamiento combina operaciones contra estructuras criminales con sustitución de economías ilegales y presencia institucional sostenida. La clave, insistió, es no repetir el ciclo en el que el Estado aparece en campaña y desaparece en gobierno.
En el terreno de la justicia, la conversación subió de tono. Murillo defendió la Jurisdicción Especial para la Paz como un instrumento necesario, dentro de un contexto excepcional, pero dejó claro que no la concibe como permanente. “La JEP cumplió un papel”, señaló, al proponer una transición hacia la justicia ordinaria que incorpore elementos de justicia restaurativa. Al mismo tiempo, anunció una reforma más amplia que tocaría el Código de Procedimiento Penal, la política criminal e incluso el mecanismo de elección del fiscal general, con el objetivo de responder a la percepción de impunidad.
El frente ambiental introdujo otro matiz en la entrevista. Murillo, con pasado en el sector, advirtió que el país sigue reaccionando más que previniendo. Propuso reemplazar la actual estructura de gestión del riesgo por una entidad que integre adaptación climática y atención de desastres. “Si no se adapta el país, se va a quedar reaccionando”, afirmó. La idea no solo apunta a reducir vulnerabilidades, sino a generar empleo en zonas expuestas a eventos climáticos extremos.
En paralelo, la campaña se mueve en dos frentes: territorio y visibilidad. Además del evento en Buenaventura, Murillo mencionó espacios virtuales como “Los cien líderes con Luis Gilberto”, diseñados para conectar con sectores específicos. Sin embargo, también dejó una crítica directa al escenario político: denunció que su candidatura ha sido “invisibilizada” en debates y foros, lo que —según él— limita la posibilidad de contrastar propuestas. Esa afirmación introdujo uno de los momentos más polémicos de la entrevista.
La conversación también dejó ver tensiones con otras visiones de país. Sin mencionar nombres en todos los casos, la fórmula cuestionó propuestas que consideran incoherentes o excesivamente electorales, especialmente aquellas que prometen beneficios inmediatos sin sustento fiscal o que plantean desmontar instrumentos como la JEP. Murillo insistió en que el país no puede volver a discusiones que, a su juicio, ya deberían estar superadas, aunque reconoció que el acuerdo de paz aún tiene deudas importantes en su implementación.
En lo económico y diplomático, el mensaje fue de continuidad con ajustes. Murillo aseguró que su experiencia le permite “no llegar a aprender”, sino a ejecutar desde el primer día, en especial en la recuperación de inversión extranjera y cooperación internacional. La relación con Estados Unidos volvió a aparecer como eje estratégico, no solo por los recursos que representa, sino por su papel en la lucha contra redes criminales transnacionales.
Al cierre, la fórmula dejó claro que su estrategia pasa por consolidar presencia en regiones, ganar espacio en el debate público y traducir sus propuestas en acuerdos concretos con actores locales. La apuesta, según plantearon, es conectar dos realidades históricamente separadas: la Colombia de los territorios y la Colombia del centro de decisiones. Una idea que será puesta a prueba a medida que avance la campaña.
Escuche la entrevista completa :
Juan Joya




