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29 enero, 2026El reciente conflicto comercial entre Colombia y Ecuador está generando consecuencias económicas para empresas y sectores productivos de ambos países y, según la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), la situación no deja “ganadores”, sino perjudicados en el intercambio bilateral.
Desde la Cumbre Económica en Ciudad de Panamá, María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, afirmó que ambos países han visto un impacto “relevante” en sus flujos comerciales debido a las tensiones, subrayando que las medidas arancelarias y las represalias han afectado a productores y exportadores por igual.
El conflicto se intensificó luego de que Ecuador anunciara un arancel unilateral del 30% sobre productos colombianos, acción que Quito justificó argumentando un déficit comercial significativo y la falta de cooperación efectiva en temas de seguridad fronteriza y combate al crimen organizado.
En respuesta, el Gobierno colombiano aplicó un arancel también del 30% a una lista de productos ecuatorianos. Además, se suspendió temporalmente la exportación de energía eléctrica al país vecino, entre otras medidas. Autoridades comerciales de Bogotá han calificado estas acciones como “proporcionales, transitorias y revisables”, aunque reconocen que la disputa está afectando la actividad empresarial y el empleo en el comercio bilateral.
Este intercambio de aranceles ha provocado congestiones logísticas en pasos fronterizos como el puente de Rumichaca, donde exportadores y transportadores enfrentan demoras y costos adicionales por la anticipación de envíos antes de la entrada en vigor de las tarifas.

Desde AmCham y otras cámaras binacionales se ha señalado que la incertidumbre y el aumento de los costos de transacción han obligado a empresas afectadas a buscar nuevos mercados, un proceso que, según Lacouture, “no es fácil” debido a la concentración de relaciones comerciales tradicionales en la región.
Los sectores productivos han advertido sobre el riesgo de pérdida de competitividad y posibles efectos negativos en la inversión y el empleo si la disputa se prolonga sin una solución diplomática establecida entre ambos gobiernos.
Lacouture enfatizó la importancia de reactivar el diálogo político y diplomático entre Colombia y Ecuador, observando que, aunque ha habido intercambios informales entre funcionarios y presidentes en eventos multilaterales, aún no se han traducido en avances concretos que permitan una salida negociada al conflicto.
El llamado de los sectores privados se centra en encontrar mecanismos que restauren la confianza y fortalezcan la cooperación comercial, sin recurrir a medidas unilaterales que perjudiquen las cadenas productivas integradas de la región.
Paola Andrea Martínez Burgos




