
“Petro tendrá el poder absoluto”: Briceño denuncia presión política para elegir a María Patricia Balanta en la Corte Constitucional
1 septiembre, 2025
Maduro acusa a Marco Rubio de impulsar una guerra contra Venezuela
1 septiembre, 2025Seguridad, justicia y economía: las promesas del precandidato que no quiere etiquetas
Mauricio Lizcano, precandidato presidencial por el movimiento “Colombianismo”, presentó en entrevista con Colmundo Radio una serie de propuestas que buscan posicionarlo como una alternativa frente a los bloques tradicionales de la política colombiana. Aunque insiste en que no representa ni al uribismo ni al petrismo, su paso por el gabinete del presidente Gustavo Petro como ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones sigue siendo un punto de tensión en su discurso. “No vamos por ningún partido. Ya llevamos más de 350 mil firmas”, afirmó, al tiempo que se distanció de cualquier vínculo ideológico. “Nunca he sido petrista. Ingresé como ministro por razones técnicas, como lo hicieron otros”, justificó.
Lizcano sostiene que su candidatura busca romper con la polarización que, según él, ha marcado la historia política del país. “Nos quieren condenar a que Colombia tiene que ser uribista o petrista. Es el único camino que nos están dejando”, dijo. Y agregó una frase que ha generado reacciones: “Un presidente con jefes es muy complicado”. Aunque su intención es presentarse como independiente, el hecho de haber ocupado un cargo de alto nivel en el actual gobierno plantea interrogantes sobre la verdadera autonomía de su proyecto político.
Uno de los puntos más controversiales de la entrevista fue su propuesta en materia de seguridad. Lizcano planteó una estrategia de “mano dura” con tecnología, inteligencia anticipativa y fortalecimiento de la fuerza pública. “En nuestro gobierno ningún militar se va a dejar capturar”, aseguró. También propuso el uso de drones, cámaras con reconocimiento facial y recompensas por objetivos de alto valor. Pero fue más allá: “Los ciudadanos tienen que tener claro que el que se meta con un funcionario público le pueden disparar”. La afirmación, que evoca una visión punitiva del orden público, ha generado inquietud por su ambigüedad legal y el riesgo de excesos en el uso de la fuerza. Aunque reconoció que se requieren reformas jurídicas para permitir el uso de armas no letales y protocolos de reacción inmediata, su planteamiento deja entrever una concepción de seguridad centrada en la confrontación.
Sobre la política de paz total, Lizcano fue enfático: “Ha sido un desastre. Hay que acabarla”. Según él, esta estrategia ha permitido el fortalecimiento de grupos armados ilegales, sin mecanismos claros ni resultados verificables. “Mientras el gobierno no los ataca, ellos reclutan, extorsionan y hacen narcotráfico”, afirmó. La crítica, aunque compartida por sectores opositores, omite que durante su gestión como ministro no se pronunció públicamente en contra de dicha política, lo que plantea dudas sobre la coherencia de su postura.
En materia económica, Lizcano propuso recortar el gasto público y reactivar sectores estratégicos. “Tenemos que recortar 58 billones en gasto público, contratistas y burocracia”, dijo. También planteó retomar la exploración de hidrocarburos, ampliar la frontera agrícola y reabrir el programa Mi Casa Ya. Aunque su diagnóstico sobre el déficit fiscal es preciso, evitó detallar cómo lograría consensos legislativos para implementar estas medidas, especialmente en un Congreso fragmentado. Consultado sobre la reforma tributaria en curso, señaló: “No le veo futuro político. No hay ambiente para más impuestos”.
En el campo de la salud, Lizcano propuso que las EPS no administren recursos. “Deben existir, pero no deben manejar plata. Solo cobrar por gestión”, explicó. También planteó que los medicamentos se entreguen directamente en droguerías mediante plataformas digitales. Aunque reconoce elementos de la reforma propuesta por el gobierno Petro, se distancia de ella: “Sí hay que hacer una reforma, pero no la que propone el presidente”. Su modelo se basa en incentivos por atención y prevención, en lugar de pagos por afiliación, pero no aclara cómo se garantizaría la cobertura en zonas rurales ni cómo se resolvería el déficit estructural del sistema.
En justicia, Lizcano aseguró que su reforma bandera será una transformación de los procedimientos. “Todavía hay escribientes tomando nota. Eso se puede hacer con inteligencia artificial”, dijo. Propuso más URIs, más juzgados, más fiscales y más policía judicial. Aunque su enfoque apunta a la eficiencia, no abordó los desafíos estructurales del sistema judicial, como la congestión en las altas cortes o la falta de acceso en territorios apartados.
Consultado sobre qué mantendría del gobierno actual, Lizcano reconoció dos políticas: “La entrega de tierras a campesinos y las inversiones diferenciales en zonas como Chocó y La Guajira. Pero con ejecución y tecnología”. La afirmación, aunque moderada, contrasta con su insistencia en desvincularse del gobierno Petro, lo que deja entrever una tensión entre su discurso de ruptura y su experiencia reciente como funcionario.
Al cierre de la entrevista, Lizcano insistió en que su candidatura representa una opción distinta. “Si quieren gente diferente, voten por gente diferente. No podemos entregarle este país a los mismos otra vez”, dijo. También confirmó que aún no tiene fórmula vicepresidencial definida, aunque evalúa opciones. “Un presidente con jefes es muy complicado”, reiteró. La frase, repetida en distintos momentos de la conversación, resume el eje de su narrativa: una promesa de independencia que, sin embargo, convive con una trayectoria marcada por alianzas políticas y cargos en gobiernos anteriores.
Conozca la entrevista completa aquí: https://youtu.be/SExhVLfXfh4?t=2660
Juan Joya




