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8 septiembre, 2026‘Al descubierto: Mr. T.’ repasa el origen y la trayectoria del actor que marcó los años 80, aunque el propio protagonista critica cómo fue contada su historia.
A sus 74 años, Laurence Tureaud, conocido mundialmente como Mr. T., vuelve a ocupar el centro de la conversación con el estreno este martes de un documental de Netflix que reconstruye su vida, desde sus comienzos en Chicago hasta su llegada a Hollywood como uno de los rostros más reconocibles de los años 80.
La producción, titulada ‘Al descubierto: Mr. T.’, tiene una duración de 48 minutos y recorre los episodios que marcaron la transformación de Tureaud en un personaje de culto: su trabajo como portero, el origen de su particular imagen y el camino que lo llevó a convertirse en actor y figura del entretenimiento.
De Laurence Tureaud a Mr. T.
Antes de las cadenas de oro, los anillos, el peinado mohicano y la imagen de hombre rudo estaba Laurence Tureaud, un joven de Chicago que construyó desde cero el personaje que terminaría convirtiéndose en Mr. T.
El documental explora precisamente ese proceso y explica cómo surgió una estética que terminó siendo inseparable del actor. Su apariencia, inspirada en los guerreros mandinka de África occidental, se convirtió en una de sus principales señas de identidad.
Su primer gran paso por el cine llegó en 1982 con ‘Rocky III’, donde interpretó al boxeador Clubber Lang, rival de Rocky Balboa. Allí también nació una de sus frases más recordadas: “¡Me compadezco del tonto!”.
Pero fue como Mario Baracus en ‘Los magníficos’ cuando alcanzó una popularidad internacional que lo convirtió en uno de los íconos televisivos de aquella década.
El personaje que quedó en la memoria
Para varias generaciones, Mr. T. está ligado al personaje de Baracus, el integrante de ‘Los magníficos’ que combinaba fuerza física, carácter y una particular personalidad que rápidamente conquistó a la audiencia.
El documental recupera esa etapa de fama y también aborda el momento en que Mr. T. decidió alejarse de las pantallas, así como las razones que, según el actor, estuvieron detrás de esa decisión.
La producción busca mostrar qué ocurrió detrás de la imagen pública que millones de espectadores conocieron durante los años 80 y cómo fue la vida de Tureaud antes y después de alcanzar la fama.
Mr. T. está molesto con el documental
La historia, sin embargo, tiene otro componente. El propio Mr. T. cuestionó el resultado de la producción y aseguró que el documental dejó fuera aspectos de su vida que considera fundamentales.
En declaraciones al diario británico The Guardian, el actor fue contundente: “El documental me enfadó, porque no cubrieron muchas cosas”. Según explicó, sintió que la producción primero lo exaltaba y después presentaba una imagen negativa de él.
Mr. T. también criticó el espacio dedicado a su pastor y cuestionó algunas de las interpretaciones sobre su trayectoria. “Soy mucho más que eso”, afirmó al referirse a la imagen que, según él, puede quedar de su vida después de ver el documental.
El actor incluso sostuvo que el tratamiento de su historia podía reproducir una mirada externa sobre su identidad y trayectoria. “Si no me conoces, vas a pensar que soy un monstruo”, dijo.
Una historia que Mr. T. quería contar de otra manera
El actor también considera que la producción no refleja suficientemente su trabajo benéfico y su relación con organizaciones como Make-A-Wish y el Ejército de Estados Unidos.
Tureaud rechazó, además, la idea de que su carrera haya terminado principalmente como consecuencia de malas decisiones empresariales. Su explicación apunta a una decisión personal: después de cumplir el objetivo de comprarle una casa y ropa a su madre, asegura que dejó de perseguir el dinero.
“Yo no persigo el dólar. Nunca lo he hecho”, sostuvo, según declaraciones recogidas por The Independent.
A casi cinco décadas de convertirse en un rostro reconocible de la televisión y el cine, Mr. T. enfrenta ahora una situación particular: su propia vida vuelve a ser contada al público, pero él no considera que esa historia esté completa.
El documental puede acercar a nuevas generaciones al hombre detrás de Mario Baracus y Clubber Lang. Al mismo tiempo, las críticas de su protagonista abren otra pregunta: quién tiene el control de la historia cuando una figura pública decide contar su propia versión de los hechos.




