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12 noviembre, 2025En medio de una contienda presidencial que describe como “llena de fieras y hasta de balines”, Mihaly Flandorffer explica por qué decidió presentarse ante el país como “el del perro”. En entrevista con Colmundo Radio este martes 11 de noviembre, habló sobre su deseo de llegar a la Casa de Nariño, presentando propuestas diferentes a la política tradicional.
El candidato, de ascendencia húngara por parte de su padre, aclaró que aunque su nombre no es fácil de recordar, la gente sí lo identifica por su mascota y ese recurso se convirtió en una forma de conectar. “La gente no se va a acordar de mi nombre, pero me dicen: ‘ah, sí, usted es el del perro’. Por eso me puse así, para que la gente asocie”, comentó. Con ese sello busca acercarse a los votantes desde la sencillez, mientras su perro lo acompaña a casi todos lados.
Para Flandorffer, la presencia de su mascota no es una estrategia superficial, sino una muestra de empatía. “No creo en un político que tenga las mejores ideas y le pegue al perro”, afirmó, insistiendo en que el trato hacia los animales, el personal de servicio y cualquier ciudadano refleja el verdadero carácter de un líder. Señala que en su movimiento “todos cabemos”, incluyendo a quienes consideran a sus mascotas como parte de la familia. Esta visión, dice, es coherente con la necesidad de transformar la política hacia una más humana y cercana.
El aspirante a la Casa de Nariño defiende la idea de un Gobierno Colegiado como una alternativa a la concentración del poder en una sola persona. Asegura que Colombia necesita decisiones compartidas, evaluadas por varios perfiles y no determinadas por el estado de ánimo o la ideología de un solo mandatario. Para él, este modelo permite continuidad, equilibrio y responsabilidad colectiva, evitando que cada cuatro años un presidente llegue a “cortar todo” y empezar desde cero. Explica que un consejo de varios integrantes puede ofrecer más visión, más control y menos improvisación. “Si la política fuera solo conocimiento, gobierna la inteligencia artificial”, afirmó.
En ese sentido, sostiene que el futuro de Colombia está en el campo, sector que considera injustamente abandonado. “Todo el mundo tiene que comer”, recordó, para explicar que su apuesta se basa en un círculo económico que vincula turismo gastronómico, compras locales y transformación de productos. Plantea que las ciudades y municipios deben priorizar la compra de alimentos a productores locales, garantizando mejores ingresos para los campesinos. “Las ciudades deben comprarle más a sus campesinos; así se fortalece el campesinado”, aseguró, proponiendo que las pequeñas empresas rurales produzcan desde yogures hasta mermeladas.
Escucha la entrevista completa en el siguiente enlace:
Además, defiende que el campo debe volverse atractivo para los jóvenes. “Tenemos que volver el campo sexy otra vez”, dijo, asegurando que la tecnología, las redes sociales y nuevos modelos de negocio pueden revitalizar la vida rural. Su objetivo es que los jóvenes no vean la ciudad como único camino de progreso, sino que encuentren oportunidades dignas y modernas en su propio territorio. “La idea es orientar a Colombia a que su estilo de vida sea la felicidad”, añadió, resaltando que un entorno tranquilo y comunitario puede aportar bienestar real.
En materia de salud, Flandorffer propone un enfoque distinto al tradicional. Cree que no se trata de “cercenar el sistema”, sino de limpiarlo y vigilarlo con rigurosidad. “Podemos tener el mejor sistema del mundo, pero si no le ponemos veeduría, se lo van a seguir robando”, advirtió. Para él, la prioridad es implementar auditorías, controles y una transición gradual que evite que cada gobierno destruya lo anterior. Cuestiona que cada cuatro años se haga “borrón y cuenta nueva”, lo que considera un desperdicio de dinero y esfuerzos acumulados.
En educación, el candidato destaca la importancia de enseñar habilidades prácticas, administración del tiempo y responsabilidad colectiva desde edades tempranas. “La educación son las semillas del futuro”, afirmó, mientras hacía referencia a modelos como el japonés, donde los niños limpian sus espacios para aprender disciplina y comunidad. También critica que se trate la campaña presidencial como un concurso de conocimiento individual. “Si es por eso pongamos a la inteligencia artificial a dirigir”, subrayó, y agregó que un líder debe tener empatía, humanidad y capacidad de trabajar en equipo.
Sobre tecnología, asegura que la inteligencia artificial es una herramienta poderosa para combatir la corrupción y apoyar la justicia. Señala que puede detectar empresas fachada, rastrear contratistas y ayudar a jueces a tomar decisiones mejor fundamentadas. “La IA no reemplaza a las personas, es apoyo”, enfatizó, rechazando la idea de que los robots puedan suplantar el trabajo humano. Para él, la felicidad está en “compartir, debatir y solucionar problemas juntos”, no en delegar todo a las máquinas.
En el tema de paz, el aspirante presidencial asegura que ni la guerra ni los acuerdos tradicionales han resuelto el conflicto, pues los territorios quedan ocupados nuevamente por otros grupos armados. Propone transformar las economías ilícitas en legales, especialmente alrededor de la hoja de coca, que considera una materia prima con potencial medicinal e industrial. “No me puedo devolver al pasado”, expresó al recordar que su madre fue asesinada por un grupo armado.
Finalmente, reconoce que recoger firmas sin maquinaria es difícil, pero insiste en la transparencia. “Llevo 600 firmas, una a una”, dijo, afirmando que no quiere endeudarse ni “empeñar su programa de gobierno”. Invita a los ciudadanos a imprimir el formulario desde su casa, llenarlo y enviarlo como muestra de apoyo. “Todos estamos esperando un milagro, y el milagro nos puede pasar a todos”, concluyó.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




