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Se trata de los henipavirus, una horda expansionista que puede traumatizar al globo entero por varias razones de grueso calibre.
1- Tienen un alto potencial epidémico, o sea, que podrían extenderse con mucha facilidad hasta convertirse en pandemia ;
2- No encuentran obstáculos insalvables en esa misión porque aún no se ha logrado producir vacunas ni medicamentos en su contra ;
3- Son zoonóticos, es decir, pueden dar el salto estratégico desde los animales ( sobre todo, y de nuevo, los murciélagos ) a los humanos, y
4- Cuentan con el pavoroso récord de causar la muerte al 75 por ciento de la gente que los han contraído hasta ahora. Y contando.
El primero de ellos es el Camp Hill ( CHV ), que ha logrado cruzar el Pacífico desde Australia hasta el estado de Alabama.
Otro, es el Langya ( LayV ) que ya se ha detectado entre humanos en China al brincar desde musarañas, cabras y perros.
Y el tercero, es el Nipah ( NiV ), activo en Malasia, Bangladesh, Filipinas e incluso Singapur, del que se está presentando ahora mismo un brote en el estado indio de Bengala, a las afueras de Calcuta, ya con más de 100 personas aisladas.
En pocas palabras, mientras la Organización Mundial de la Salud no se recupera del aletargamiento que le produjo el Covid-19, y EEUU la abandona por tales razones, los virus confabulan y tejen la red mundial del riesgo indiscriminado que no obedece a euforias ideológicas, ni a apetitos imperialistas, ni a la perpetuación de las dictaduras.
Todo lo contrario : se vale de cada una de las anteriores, en una especie de simbiosis global para acechar a la humanidad y someterla a sus capacidades profundas, frente a las que los misiles hipersónicos y las armas nucleares no son más que juguetes infantiles.
vicentetorrijos.com

