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Lo que debía ser una fiesta histórica para Medellín el pasado 17 de diciembre terminó convertido en un episodio oscuro para el fútbol colombiano. La final de la Copa BetPlay 2025, que enfrentaba a Independiente Medellín y Atlético Nacional en el clásico paisa, se salió de control y dejó un saldo lamentable. “El Comité Disciplinario sancionó al DIM con seis fechas sin público y a Nacional con tres, además de multas económicas de $3.914.625 para cada club”, se informó en la resolución oficial.
El Atanasio Girardot, que esa noche debía ser el templo del fútbol antioqueño, se transformó en un escenario caótico. La invasión de cancha, el lanzamiento de objetos desde las tribunas y el uso de pólvora marcaron la jornada. El balance fue alarmante: 52 personas heridas y nueve policías agredidos. La pelota quedó en segundo plano, eclipsada por la violencia que se apoderó del estadio.
La sanción golpea con fuerza al “Poderoso”, que deberá disputar seis partidos de Copa BetPlay a puerta cerrada. Nacional, por su parte, cumplirá tres fechas sin público en el mismo torneo. La Dimayor fue enfática: “Las sanciones aplican en cualquier estadio donde los clubes actúen como locales, no solo en el Atanasio”. Esto significa que, sin importar la sede, las tribunas permanecerán vacías en Copa. En Liga, que es el primer torneo que arranca en 2026, ambos equipos podrán contar con público sin problema.
Aunque la multa económica parece simbólica frente a la magnitud de los hechos, el mensaje es claro: los clubes no pueden desligarse de la responsabilidad sobre sus barras. Sin embargo, la medida es corta y no soluciona el problema de raíz. En Medellín, los líderes de las barras populares siguen teniendo control sobre la seguridad de ingreso al estadio, lo que explica la presencia de pirotecnia y hasta armas en las tribunas.
Existen videos que identifican a varios de los agresores, pero no fueron judicializados. Además, de acuerdo con el artículo 42 del reglamento, ambos equipos pueden apelar la sanción y, en la práctica, es probable que terminen cumpliendo solo la mitad de las fechas impuestas.
El impacto deportivo será inmediato en Copa. Jugar sin público es, como dicen los técnicos, “jugar con un hombre menos”. El aliento de la hinchada, que tantas veces ha sido decisivo en los clásicos, se apagará durante varias jornadas. El ambiente frío y desolador marcará la participación de ambos equipos en el torneo.
La final de la Copa BetPlay 2025 no será recordada por el campeón ni por los goles, sino por la noche en que la violencia le ganó al fútbol. Un clásico que debía ser un carnaval de emociones terminó convertido en una herida abierta para el deporte colombiano, con estadios vacíos y sanciones que, aunque ejemplares, no atacan las raíces del problema.
Juan Joya




