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4 junio, 2026La violencia continúa golpeando al departamento del Cauca. Una nueva masacre fue reportada en la vereda San Isidro, ubicada en el corregimiento de Mondomo, un hecho que elevó a 60 el número de masacres registradas en Colombia durante lo corrido de 2026, de acuerdo con las denuncias realizadas por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).
Según la información preliminar conocida hasta el momento, cuatro hombres fueron asesinados en un ataque armado que es investigado por las autoridades, las cuales avanzan en la recolección de pruebas para establecer los responsables y las circunstancias en las que ocurrió el crimen.
Indepaz informó que la masacre se presentó en una zona rural de Mondomo, donde las víctimas habrían sido atacadas por integrantes de grupos armados ilegales con presencia en el norte del Cauca. El hecho vuelve a encender las alarmas sobre la crítica situación de seguridad que enfrenta esta región del país, escenario constante de confrontaciones entre organizaciones armadas.
Las víctimas fueron identificadas como Anderson Velasco, Kevin Pulgarín Ruiz y Sebastián Rivera, mientras que un cuarto hombre, oriundo del municipio de Jamundí, Valle del Cauca, aún no ha sido plenamente identificado por las autoridades competentes.
La compleja situación de orden público en el Cauca ha sido advertida en repetidas ocasiones por la Defensoría del Pueblo. A través de la Alerta Temprana 013 de 2025, que incluye al municipio de Santander de Quilichao, el organismo alertó sobre el riesgo que enfrentan las comunidades debido a la presencia de grupos armados ilegales que buscan imponer normas de conducta y mecanismos de control social en los territorios.
Las autoridades también han señalado que en esta zona tienen fuerte presencia las disidencias de las antiguas Farc, especialmente las estructuras Jaime Martínez y Dagoberto Ramos, que integran el Bloque Occidental Jacobo Arenas. Estas organizaciones mantienen disputas por el control territorial y las economías ilícitas, situación que ha intensificado los hechos de violencia en varias localidades del norte del Cauca.
Este nuevo episodio ocurre menos de 72 horas después de otra masacre registrada en el país. El pasado 1 de junio, en el municipio de Candelaria, Valle del Cauca, hombres armados ingresaron a varias viviendas y sacaron por la fuerza a cuatro personas. Horas más tarde, una de las víctimas fue hallada sin vida, mientras que otras dos fueron encontradas asesinadas en cañaduzales del corregimiento de San Joaquín. La cuarta persona continúa desaparecida, según los reportes oficiales.
La situación de seguridad en el Cauca sigue siendo una de las más delicadas de Colombia. Durante 2026 se han reportado hostigamientos contra la Fuerza Pública, ataques con explosivos, enfrentamientos entre grupos armados ilegales y múltiples acciones violentas atribuidas principalmente a las estructuras Dagoberto Ramos y Jaime Martínez.
Frente a este panorama, las Fuerzas Militares y la Policía han intensificado las operaciones ofensivas contra estas organizaciones. Los organismos de seguridad han informado sobre capturas y neutralizaciones de varios cabecillas, aunque los riesgos para la población civil persisten. Comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes continúan denunciando amenazas, desplazamientos forzados y la instalación de artefactos explosivos en zonas rurales.
La magnitud de la amenaza quedó evidenciada en los recientes balances oficiales. Solo durante 2026, las autoridades han reportado la destrucción de más de 330 explosivos improvisados en el departamento del Cauca, una cifra que refleja la intensidad del conflicto armado y los desafíos que enfrenta el Estado para garantizar la seguridad de las comunidades.
Humberto ‘Toto’ Torres




