
Muerte de niño con hemofilia desata polémica y reabre debate sobre acceso a tratamientos en Colombia
17 febrero, 2026
Partidazo de Davinson Sánchez: el central colombiano marcó y guió al Galatasaray en la goleada sobre la Juve
17 febrero, 2026¿Qué tan viable es su idea de crear vitrinas de comercialización para campesinos y eliminar la figura del intermediario?
No llegó hablando de cifras ni de estrategias electorales. Llegó hablando de papas, de fresas y de deudas con el banco. Jennifer Pinzón, conocida en Cundinamarca como “la china del sombrero”, construye su discurso desde una experiencia que no se queda en la teoría. Dice que vendió papa para pagar sus estudios y que en el campo aprendió una lección que hoy guía su aspiración a la Cámara por el Partido Liberal, con el número 105 en el tarjetón: el campesino produce, pero rara vez gana lo justo.
En entrevista con Colmundo Radio, su relato no giró en torno a ideologías, sino a escenas concretas. Una lechuga que sale de un municipio a 700 pesos se vende en Corabastos a 1.200 y regresa al mismo pueblo a 1.500. Una cosecha de fresa que casi se pierde por falta de maquinaria para transformarla. “Necesitamos espacios y vitrinas de comercialización”, insistió. Para ella, el problema no es la capacidad productiva del campo, sino la falta de canales directos de venta y de herramientas para dar valor agregado.
Su propuesta apunta a tres palabras que nos repitió varias veces: innovación, educación y maquinaria. Sostiene que si el campesino puede transformar su producto, procesarlo y venderlo sin tantos intermediarios, la rentabilidad cambia. Cuenta que, en una experiencia previa desde un centro de innovación, lograron convertir fresas en pulpa congelada usando licuadoras prestadas y venderlas puerta a puerta con un margen mayor. Más allá de la anécdota, plantea llevar esa lógica a escala departamental y nacional mediante proyectos de ley que impulsen infraestructura, conectividad y vitrinas de comercialización.
La pregunta es qué tan viable resulta reducir o eliminar la figura del intermediario en un mercado agrícola complejo, donde la logística, el transporte y la distribución tienen costos elevados. Sobre el entendido de que los intermediarios cumplen funciones necesarias, también se reconoce que el productor suele quedar en desventaja por falta de información y poder de negociación. En ese escenario, la propuesta de Pinzón no se centra únicamente en “sacarlos del camino”, sino en fortalecer al campesino para que tenga alternativas reales de venta directa y mejores condiciones de negociación.
Su discurso conecta con una realidad que atraviesa Cundinamarca, considerada una de las principales despensas de Bogotá. Municipios agrícolas dependen de mercados mayoristas y cadenas que fijan precios bajo dinámicas que el pequeño productor no controla. La idea de crear vitrinas propias, promover transformación local y facilitar acceso a tecnología podría abrir oportunidades, aunque requeriría inversión pública sostenida, coordinación con el sector privado y una política clara de comercialización.
Pero su narrativa no se limita al campo. Habla también de mujeres floricultoras que no tienen con quién dejar a sus hijos, de cuidadores de personas con discapacidad que nunca descansan, de animales atropellados sin cobertura del SOAT y de recicladores invisibles en la discusión sobre residuos. En cada tema vuelve a la misma lógica: el Estado debe intervenir donde hoy la carga recae casi por completo en las familias.
Pinzón reconoce haber enfrentado machismo y violencia política en su camino. Dice que a las mujeres les exigen más experiencia, más trayectoria y más respaldo económico que a otros candidatos. Su apuesta, según afirma, es hacer política sin maquinaria tradicional y apoyarse en redes sociales y trabajo comunitario.
A pocas semanas de las elecciones del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, su candidatura se mueve entre el simbolismo y la prueba práctica. La viabilidad de sus propuestas dependerá no solo del respaldo en las urnas, sino de su capacidad para conectar los relatos personales en iniciativas legislativas estructuradas. Mientras tanto, su mensaje conecta con una sensación extendida en el campo: producir no siempre significa prosperar, y el mayor desafío está en cambiar esa ecuación sin desconocer la complejidad del mercado.
Escuche la entrevista completa:
Juan Joya




