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Cada 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Lenguas de Señas, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2017. Una fecha que busca visibilizar los derechos lingüísticos, culturales y humanos de más de 70 millones de personas sordas en el mundo, quienes utilizan más de 300 lenguas de señas como medio principal de comunicación. La efeméride coincide con la fundación de la Federación Mundial de Sordos en 1951 y forma parte de la Semana Internacional de las Personas Sordas.
Las lenguas de señas son reconocidas como sistemas lingüísticos completos, naturales y estructurados, con gramáticas propias y capacidad plena para expresar ideas complejas. No se trata de traducciones del lenguaje oral, sino de lenguas autónomas que reflejan la identidad, la historia y la cultura de las comunidades sordas. Su reconocimiento implica el respeto por la diversidad comunicativa y la garantía de derechos fundamentales como la educación, la participación ciudadana y el acceso a la información.
En Colombia, la Lengua de Señas Colombiana (LSC) fue reconocida oficialmente en 1996 mediante la Ley 324, que reconoce el derecho de las personas sordas a comunicarse en su lengua natural. Según el Instituto Nacional para Sordos (INSOR), en el país hay más de 500.000 personas con discapacidad auditiva, de las cuales cerca de 100.000 utilizan la LSC como lengua principal. Esta lengua tiene raíces en la lengua de señas francesa, pero ha evolucionado con características propias en cada región del país, generando variaciones léxicas que reflejan contextos culturales diversos.
A nivel institucional, entidades como el Ministerio de Educación, INSOR y varias secretarías locales han impulsado procesos de inclusión educativa, formación de intérpretes y producción de contenidos accesibles. Sin embargo, la cobertura sigue siendo limitada. La demanda de intérpretes certificados supera la oferta disponible, especialmente en espacios públicos, medios de comunicación, servicios de salud y eventos culturales. Esta brecha afecta el ejercicio pleno de derechos por parte de la comunidad sorda.
En el ámbito cultural, iniciativas como talleres bilingües, clubes de lectura en LSC y actividades de formación básica en señas han sido implementadas por bibliotecas públicas y centros comunitarios. Con este tipo de actividades se busca fomentar la empatía, el respeto y la convivencia entre oyentes y personas sordas. La inclusión, sin embargo, no puede limitarse a gestos simbólicos: requiere políticas públicas sostenibles, entornos accesibles y voluntad institucional para garantizar la participación efectiva.
La conmemoración de este día en Colombia ha incluido conversatorios, jornadas pedagógicas, presentaciones artísticas y campañas de sensibilización en distintas ciudades. Más allá de la celebración, el Día Internacional de las Lenguas de Señas representa una oportunidad para reflexionar sobre los avances alcanzados y los desafíos pendientes en materia de inclusión, accesibilidad y reconocimiento lingüístico.
Juan Joya




