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El gobierno cubano confirmó la existencia de conversaciones diplomáticas con representantes de los Estados Unidos que buscarían examinar los principales puntos de tensión en la relación bilateral. El anuncio fue realizado por el propio presidente Miguel Díaz-Canel, quien explicó que los contactos buscan identificar caminos para gestionar las diferencias entre ambos países en un momento internacional particularmente complejo para la isla.
El mandatario señaló que los intercambios se han dado dentro de canales diplomáticos y bajo criterios de discreción institucional. Según indicó, este proceso cuenta con el respaldo del general de Ejército Raúl Castro y con la aprobación de las principales estructuras políticas del país. Díaz-Canel explicó que estas gestiones responden a la tradición diplomática del Estado cubano de privilegiar el diálogo cuando se trata de relaciones internacionales marcadas por desacuerdos profundos.
“Se trata de un proceso muy sensible que se conduce con seriedad y responsabilidad porque afecta los vínculos bilaterales entre las dos naciones y demanda enormes y arduos esfuerzos para encontrar solución”, afirmó el presidente al referirse a los contactos sostenidos con funcionarios estadounidenses. De acuerdo con la versión presentada por el gobierno cubano, el propósito central de estas conversaciones es delimitar los asuntos que generan fricciones, evaluar alternativas de solución y establecer posibles espacios de cooperación que beneficien a ambas sociedades.
Las autoridades cubanas señalaron que el diálogo se plantea sobre tres principios: igualdad entre los Estados, respeto a los sistemas políticos y reconocimiento del derecho de autodeterminación. En ese marco, La Habana plantea que cualquier avance en la relación bilateral debe enmarcarse en el derecho internacional y evitar presiones que condicionen las decisiones internas del país.
La confirmación de estos contactos ocurre en un momento de especial vulnerabilidad económica para Cuba. La isla atraviesa una crisis energética marcada por apagones recurrentes y escasez de combustible, situación que ha obligado al gobierno a aplicar medidas de racionamiento para proteger servicios esenciales. La interrupción de suministros petroleros ha impactado sectores clave de la economía y ha reducido la capacidad operativa de infraestructura básica.
Al mismo tiempo, la relación con Estados Unidos atraviesa un periodo de alta tensión política. El presidente estadounidense Donald Trump firmó a finales de enero una orden ejecutiva que declaró emergencia nacional respecto a Cuba y anunció medidas económicas contra países que suministren petróleo a la isla. En ese contexto, Washington ha sostenido que el gobierno cubano enfrenta una situación económica crítica y ha manifestado públicamente su interés en alcanzar acuerdos con La Habana.
En sus últimas declaraciones al respecto, Trump afirmó que las conversaciones con Cuba son conducidas por el secretario de Estado Marco Rubio. El mandatario estadounidense también ha planteado la posibilidad de una “toma de control amistosa” si no se alcanza un acuerdo, una afirmación que ha sido rechazada por las autoridades de la isla.
La situación económica y energética que enfrenta Cuba ha generado inquietud en el ámbito internacional. Organización de las Naciones Unidas ha advertido sobre el deterioro de las condiciones humanitarias si no se logra estabilizar el suministro de energía. El secretario general de la organización, António Guterres, expresó estar “extremadamente preocupado” por la situación y advirtió que podría “empeorar o incluso colapsar” si no se satisfacen las necesidades energéticas básicas del país.
El actual escenario se desarrolla tras un periodo de acercamiento diplomático entre ambos países durante la década pasada, cuando se restablecieron relaciones y se reabrieron embajadas después de décadas de ruptura. La evolución de los contactos confirmados por La Habana ocurre ahora en un contexto regional y económico distinto, marcado por tensiones geopolíticas y una crisis interna que presiona la estabilidad económica de la isla.
Juan Joya




