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20 febrero, 2026Familias de pacientes con trastornos mentales viven una situación límite ante la escasez de medicamentos esenciales para controlar condiciones como esquizofrenia, depresión y ansiedad en diferentes regiones del país. La interrupción de tratamientos farmacológicos está provocando un aumento de crisis, episodios de agresividad e impacto en la calidad de vida de los pacientes.
Los testimonios de los afectados reflejan una realidad angustiante. Derly Rodríguez, representante de pacientes, advierte que la falta de suministro ha incrementado de manera preocupante los comportamientos violentos y la descompensación en personas que dependen de estos fármacos para mantenerse estables.
Uno de los casos más llamativos es el de la hija de Lidia Rocío Martín, una mujer de 36 años con diagnóstico de retardo mental moderado, esquizofrenia y epilepsia. La madre relata cómo, tras meses sin recibir los medicamentos, su hija empezó a deteriorarse hasta el punto de agredir a otras personas en espacios públicos.
“Si no se le da ese medicamento, ella no puede estar quieta. Nos toca amarrarla porque no la podemos controlar”, confesó otra cuidadora angustiada por la situación de su hermana, que lleva más de cuatro meses sin tratamiento.
Para Alicia Sánchez, la solución ha sido mantener a su hijo encerrado en casa para evitar que las crisis lo lleven a lastimar a otros o a sí mismo. “Se les está negando tener una calidad de vida y el derecho a vivir en sociedad”, dijo.

El presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, Diego Vargas Chávez, ha calificado la interrupción de los tratamientos como “grave”, alertando que pacientes sin fármacos tienen un mayor riesgo de empeoramiento, dificultades funcionales y, en los casos más extremos, suicidio.
Los expertos enfatizan que la continuidad de la medicación es crucial para evitar el agravamiento de los síntomas en quienes padecen enfermedades mentales. La falta de suministro no solo deteriora la salud física y mental de los pacientes, sino que también tiene consecuencias profundas en el entorno familiar y social.
Aunque la crisis de medicamentos no es exclusiva de Colombia, ya que temas similares han sido reportados en otros países con faltantes de fármacos psiquiátricos en sus sistemas de salud, la situación local resalta los retos del sistema de salud para garantizar el acceso oportuno a tratamientos que forman parte del derecho a la salud.
Organizaciones de pacientes, profesionales de la salud y familiares han exigido a las autoridades sanitarias y a las EPS que aseguren el abastecimiento continuo de estos fármacos incluidos en el Plan de Beneficios, así como estrategias claras para que los tratamientos no se vean interrumpidos.
Paola Andrea Martínez Burgos




