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9 diciembre, 2025¿Cómo se explica que la guerrilla haya pasado de ser un actor insurgente a una autoridad territorial en ese país?
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) atraviesa un momento de transformación que ha cambiado el mapa de la seguridad en la región. El grupo armado no solo ha mantenido su capacidad militar, sino que también ha ampliado su influencia en Venezuela, donde ha configurado estructuras que operan como un “Estado paralelo”. En zonas como Apure y Táchira, el grupo regula actividades cotidianas, impone normas de convivencia y ejerce control económico sobre comunidades sin presencia institucional.
De acuerdo con un informe de InSight Crime, se describe cómo el ELN pasó de ser un actor insurgente colombiano a convertirse en una organización binacional. En territorio venezolano, el grupo ha establecido mecanismos de recaudación, incluso sobre contratos públicos, y ha impuesto toques de queda en áreas bajo su dominio. Este nivel de control refleja una autoridad que trasciende lo militar y se adentra en funciones propias de un gobierno local.
La expansión del ELN se explica en parte por el fracaso de los diálogos de paz impulsados por el Gobierno Petro. Según los hallazgos publicados, el grupo llegó a la mesa con una ventaja estratégica inédita: ingresos provenientes de la cocaína, la minería ilegal y la extorsión, además del respaldo del régimen de Nicolás Maduro. El informe señala que Petro inició negociaciones con un ELN fortalecido y con un apoyo estatal que le otorgaba poder y capacidad de presión sin precedentes.
El Catatumbo, en la frontera nororiental de Colombia, se convirtió en un epicentro de esta dinámica. En enero de 2025, cerca de 200 combatientes del ELN cruzaron desde Venezuela para atacar a disidencias de las FARC, dejando más de 100 muertos y provocando el desplazamiento de unas 50.000 personas. La región, con más de 55.000 hectáreas de coca, constituye un motor financiero que podría producir hasta 10.000 millones de dólares anuales en exportaciones ilícitas.
La relación con el régimen venezolano se ha fortalecido en los últimos años. El informe sostiene que la consolidación del ELN en ese país no habría sido posible sin el apoyo o la permisividad de funcionarios de alto rango. La guerrilla actúa como una fuerza de seguridad subcontratada, controlando rutas de contrabando y ofreciendo estabilidad en zonas donde el Estado venezolano se ha debilitado. Este vínculo se sustenta tanto en afinidad ideológica como en beneficios económicos.
El reclutamiento también evidencia la dimensión binacional del grupo. Se estima que cerca del 40 % de los combatientes del ELN en el Catatumbo son venezolanos, lo que refuerza aún más su arraigo en el vecino país. La crisis económica venezolana, con un 86 % de la población en pobreza, ha convertido al ELN en una alternativa de ingresos y protección para comunidades marginadas. Esto ha ampliado su capacidad de influencia social.
En un panorama internacional, la situación añade un elemento de tensión. Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en la región y ha presentado al ELN como una amenaza comparable a organizaciones terroristas internacionales. Este discurso podría abrir la puerta a un involucramiento militar más directo y a una mayor presión sobre la frontera colombo-venezolana. En este escenario, la iniciativa de “Paz Total” del Gobierno colombiano enfrenta un reto mayor: dialogar con una organización que ya no actúa solo como grupo insurgente, sino como una autoridad territorial con respaldo estatal y acceso a economías ilícitas.
Juan Joya




