
Congreso peruano afirma que tratados respaldan soberanía sobre isla Santa Rosa; Colombia responde con protesta diplomática
6 agosto, 2025
Irene Vélez es la nueva jefa de la cartera ambiental: ¿ministra interina o definitiva? Aseguran que Lilia Roa asumiría oficialmente el cargo
6 agosto, 2025La hostilidad, violencia y falta de garantías primaron en el estadio General Santander; antes, durante y después del juego de vuelta de la serie Cúcuta vs Nacional, que le dio el pase a los octavos de final de la Copa Colombia al conjunto Verdolaga.
Otro caso se suma a una problemática que no parece tener fin en el fútbol colombiano. Lo que era una fiesta, pues Cúcuta, una plaza futbolera, normalmente acostumbrada a jugar en primera división, recibía a uno de los equipos más grandes de Colombia, con la posibilidad de disputarle la llave, teniendo en cuenta que el juego de Medellín dejó abierta la serie (1-0), terminó en medio de la violencia y la desazón. Desde muy temprano, el partido fue tornándose tenso y cambiando la connotación del espectáculo.
El autobús que transportaba a la plantilla, cuerpo técnico y staff de Nacional fue recibido a piedra. Desde minutos antes, en el paso por la Av. 1, justo en el barrio Lleras Restrepo, se preveía que podía ocurrir lo peor, teniendo en cuenta que no había garantías, poca presencia policial y ningún plan de seguridad que garantizara el bienestar del equipo visitante. El micro que transportaba al Verdolaga fue varias veces impactado, dejando daños materiales considerables y al delantero Alfredo Morelos herido, con cortes leves debido a las esquirlas de los vidrios, tras los impactos.
“Nos quebraron los vidrios del bus llegando al estadio. Morelos herido”, fue lo que informó el club antioqueño en su momento. Sin embargo, a pesar de lo sucedido, el partido se disputó tal como estaba previsto, pero los incidentes y actos de violencia continuaron durante y después del juego.
A pesar de que no había garantías, y de la gravedad de la situación, además de la falta de eficiencia en el control de la misma y la poca presencia de miembros de seguridad, Nacional, seguramente pensando en las desventajas deportivas (trayecto, calendario, aplazamiento, etc.), decidió de mutuo acuerdo con Dimayor salir a disputar el partido.
Los violentos se dieron un festín y sacaron a Nacional corriendo del General Santander
Lo que se preveía terminó pasando a lo largo del compromiso. Una plaza muy querida por el fútbol colombiano, la cual por allá en 2007, en la participación de Cúcuta en la Copa Libertadores, fue el corazón del país, mostró su lado más oscuro. El gol de Edwin Cardona al minuto 27 terminó de avivar una molestia colectiva, seguramente generada por la frustración y actualidad del conjunto motilón, que ya completa 10 años consecutivos en la segunda división.
Las cosas en las graderías se empezaron a poner tensas, y en el campo peligrosas para los jugadores y la terna arbitral. Cada acercamiento de un jugador de Nacional a las esquinas era aprovechado para tirar todo tipo de objetos, desde monedas y botellas, hasta hielos, latas y elementos que ponían en riesgo la integridad de los protagonistas.
“Informa el club: No se ha garantizado la seguridad de Atlético Nacional en ningún momento. Ataque al bus, lanzamiento de objetos en los tiros de esquina, ladrillos, hielos y dificultad para ingresar al camerino tras el partido”, añadió el periodista Juan Londoño, quien vivió de cerca la situación.
Lo más curioso y lamentable de la situación fue el accionar por parte de los miembros de seguridad, quienes, impotentes, poco y nada hicieron para que esto cambiara. Teniendo de frente a quienes a mano propia querían hacer sentir su descontento, no los evacuaron del estadio, muy pocos miembros policiales quisieron adentrarse en las graderías, y por ende, los mal llamados “hinchas” se tomaron confianza, y la situación se volvió un monólogo, uno en el cual varias veces se tuvo que detener el compromiso por lo mismo.
Nacional no asiste a la rueda de prensa y sale escoltado
Finalmente, el juego terminó 0-3 (Cardona, Morelos y Sarmiento), la serie 4-0 a favor del Verdolaga, pero el marcador fue lo de menos. La atención se la llevó el comportamiento de la hinchada motilona, los reiterados actos violentos, que agredieron y pusieron en riesgo la integridad de los protagonistas, mostró una vez más el lado más intolerante de la sociedad.
El retiro de la plantilla de Nacional tuvo que ser escoltado, con pasillo de miembros policiales, que organizaron un muro al cual le cayó de todo desde la tribuna. Nacional decidió evitar más exposiciones y no se presentó a la conferencia de prensa tras el juego.
Alexander Cortés




