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27 febrero, 2026Cada 27 de febrero se conmemora el Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, una fecha que no solo promueve la cultura de la donación, sino que también invita a reflexionar sobre el compromiso que implica recibir una segunda oportunidad de vida. En Colombia, el reto no termina con la cirugía: hasta el 45 % de las pérdidas de órganos trasplantados podrían evitarse con una adherencia rigurosa al tratamiento médico.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Salud (INS) y el Ministerio de Salud y Protección Social, al cierre de 2025 más de 4.300 personas se encontraban en lista de espera para un trasplante en el país. El riñón continúa siendo el órgano más solicitado, concentrando más del 90 % de los casos. Durante 2024 se realizaron 1.358 trasplantes gracias a 388 donantes, alcanzando una tasa de 7,4 donantes por millón de habitantes. Aunque estas cifras representan un avance, siguen siendo insuficientes frente a la demanda creciente.

El trasplante: una nueva vida con disciplina permanente
Recibir un órgano es apenas el inicio de un proceso que exige seguimiento médico estricto y compromiso de por vida. Así lo explica la doctora Carolina Guarín, médico internista intensivista y directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Trasplante de Órganos (ACTO), quien advierte que la adherencia al tratamiento es el factor más determinante para el éxito a largo plazo. “No se trata solo de tomar las pastillas, sino de mantener niveles constantes de los medicamentos en sangre para evitar que el sistema inmunitario ataque el órgano trasplantado”, señala la especialista.
Los cuidados se estructuran en cuatro pilares fundamentales:
1. Acceso y adherencia estricta a los medicamentos
Los pacientes deben tomar inmunosupresores todos los días, a la misma hora, sin suspender ni modificar dosis o marcas sin autorización médica. Incluso cuando el paciente se siente bien, el tratamiento no puede interrumpirse.
El uso de medicamentos de venta libre o remedios naturales también debe evitarse, ya que pueden interferir con los fármacos y desencadenar rechazo.
2. Prevención de infecciones
Al mantener bajas las defensas para proteger el órgano, aumenta el riesgo de infecciones, especialmente durante los primeros 6 a 12 meses. Las recomendaciones incluyen:
• Lavado frecuente de manos y adecuada higiene oral.
• Evitar lugares concurridos o cerrados durante los primeros meses.
• No tener contacto con personas con síntomas gripales o infecciones respiratorias.
3. Alimentación y estilo de vida saludable
La dieta debe ser balanceada, baja en sal, grasas saturadas y azúcares. Es fundamental lavar cuidadosamente frutas y verduras y evitar carnes crudas o mal cocidas.
El consumo de alcohol y tabaco está estrictamente prohibido, ya que puede dañar el órgano trasplantado. En contraste, la actividad física moderada es recomendable, iniciando con caminatas cortas y aumentando progresivamente según la tolerancia. Durante las primeras 6 a 8 semanas se deben evitar esfuerzos físicos intensos.
4. Monitoreo y controles médicos permanentes
El paciente debe realizar un autoexamen diario, controlar peso, temperatura y presión arterial, además de asistir rigurosamente a las citas médicas y exámenes de laboratorio, que pueden ser frecuentes en los primeros meses. La protección solar también es esencial debido al mayor riesgo de cáncer de piel asociado a los inmunosupresores.
La evidencia es contundente. Entre el 30 % y el 45 % de las pérdidas de órganos trasplantados están directamente relacionadas con la falta de adherencia al tratamiento.
Saltarse dosis o variar horarios puede generar fluctuaciones en los niveles del medicamento, provocando un “rechazo invisible”: un daño progresivo que no siempre presenta síntomas inmediatos, pero que deteriora el órgano hasta hacerlo fallar. Los pacientes que no siguen estrictamente su tratamiento tienen una probabilidad significativamente mayor de perder el injerto en comparación con quienes mantienen disciplina terapéutica.
El llamado también es a fortalecer la cultura de la donación. Un solo donante puede salvar hasta ocho vidas y mejorar la calidad de vida de más de 75 personas mediante la donación de tejidos.
Miles de colombianos permanecen conectados a máquinas o limitados por enfermedades crónicas mientras esperan una llamada que puede cambiarlo todo. Intensificar las acciones para aumentar el número de donantes es un compromiso colectivo con la vida. Donar órganos es, posiblemente, uno de los actos de solidaridad más profundos del ser humano: convertir el final de una historia en el comienzo de muchas otras.
Paola Andrea Martínez Burgos




