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19 enero, 2026El Gobierno nacional publicó cambios tributarios en el marco de la emergencia económica y social, que entraron en vigencia el 1 de enero de 2026 y que impactarán de manera significativa los precios de productos como licores, vinos y cigarrillos en todo el país.
La medida, incluida en el Decreto Legislativo 1474 de 2025, incrementó el impuesto al valor agregado (IVA) aplicado a los licores, vinos y aperitivos del 5 % al 19 %. Este aumento representa un cambio sustancial en la estructura tributaria del consumo de bebidas alcohólicas y trasladará una parte importante de los ingresos que antes recibían las gobernaciones directamente al nivel central del Estado.
En términos concretos, la carga impositiva en productos de consumo cotidiano crecerá de forma significativa: una cajetilla de 20 cigarrillos, que antes pagaba poco más de 4.000 pesos en impuestos, ahora podría tener un valor en tributos cercano a 11.200 pesos, más del doble de lo anterior. Por su parte, una botella de aguardiente de 750 ml, cuyo precio ronda los 50.000 pesos, podría acercarse a 63.000 pesos después de aplicado el nuevo esquema tributario.
Recaudo nacional vs. finanzas regionales
Según el Ejecutivo, estos ajustes permitirán obtener más de 11 billones de pesos adicionales para fortalecer el recaudo nacional y ayudar a financiar el Presupuesto General de la Nación en medio de la crisis fiscal. Sin embargo, la medida ha generado preocupación entre gobernadores y autoridades regionales, que advierten sobre la pérdida de recursos fundamentales para sectores como salud, educación y deporte, sostenidos tradicionalmente con los ingresos de impuestos al consumo.
Las gobernaciones temen que la subida de precios reduzca el volumen de ventas formales, afectando directamente la capacidad de recaudo propio, lo que podría traducirse en menores inversiones en programas sociales clave.
Además de las preocupaciones fiscales, desde las regiones también se alerta sobre posibles efectos adversos en materia de salud pública. Según las autoridades, el incremento en los precios de productos lícitos podría incentivar el consumo de licores y cigarrillos de origen informal o ilícito, cuya calidad y controles sanitarios son cuestionables, generando un potencial aumento de bebidas adulteradas en el mercado.
El decreto no solo contempla el ajuste de impuestos a licores y tabaco; también incorpora el IVA a las operaciones de juegos de suerte y azar por internet e introduce cambios en el umbral de exclusión del IVA para importaciones por tráfico postal, reduciéndolo de 200 a 50 dólares, lo que afecta al comercio electrónico transfronterizo.
Los representantes de la industria licorera han calificado el aumento como desproporcionado, argumentando que este tipo de tributos podría tener repercusiones negativas tanto para productos nacionales como importados, con impactos que van desde la competitividad hasta el empleo en el sector.
Paola Andrea Martínez Burgos




